“Sudáfrica espera que el expresidente Nelson Mandela viva eternamente, pero todo puede ocurrir”, aseguró. El obispo sudafricano contó que había visto a Mandela en El Cabo hacía unos días y que lo había encontrado muy bien para su edad. “A los 92 años está bien, claro, no puede correr un maratón”, dijo.
De inmediato comenzaron a correr toda serie de versiones sobre el estado de salud del Premio Nobel sudafricano: algunos medios afirmaron que toda la familia de Mandela había ingresado al centro médico Milpark de Johannesburgo; otros informaron que el enfermo había llegado en helicóptero por su grave estado e incluso algunos canales de televisión consultaron a varios pacientes del hospital que dijeron haber visto al expresidente pasar en una camilla y que se le había diagnosticado pulmonía.
Ante la fuerte inquietud que la noticia causó en el país, la Fundación Mandela emitió un comunicado en el que aseguró que el ingreso del exmandatario al hospital sólo se trataba de un “examen rutinario”. El presidente Jacob Zuma emitió un comunicado desde Davos (Suiza), adonde asiste al Foro Económico Mundial, pidiendo calma y prudencia a la población. El Congreso Nacional Africano, partido de gobierno, también se unió a los llamados de calma. “Por favor, no apretemos el botón del pánico innecesariamente”, pidió Jacson Mthembu, portavoz del partido.
Nelson Mandela sigue siendo actualmente el político más popular de África. El primer presidente negro sudafricano (1994-1999) pasó 27 años en prisión durante el régimen segregacionista del Apartheid. Desde que se retiró de la política en 2001, Mandela vive en su casa de Johannesburgo, desde donde se recuperaba de un tratamiento por cáncer de próstata.
Fue visto por última vez, en la clausura del Mundial 2010 de Fútbol, el pasado 11 de julio. En octubre, publicó Conversaciones conmigo mismo, un libro en donde recopiló documentos personales y cuya promoción se hizo sin su participación. Un mes después, su fundación pedía a los admiradores de Madiba (como le dicen cariñosamente en Sudáfrica) que dejaran de contactarlo. Según periodistas sudafricanos, la salud de Mandela es una cuestión que trasciende al propio Estado y desde hace varios años hay una pregunta que nadie ha podido resolver: ¿Cómo será la Sudáfrica después de Mandela?