La decisión de una conocida cadena de ropa deportiva de comercializar un «hiyab» (velo islámico) deportivo para sus clientas musulmanas, anunciada este martes, se ha topado en Francia con el boicot de su clase política, que critica que una empresa francesa ofrezca un producto considerado contrario a los valores del país.
La compañía Decathlon ofrece ese «hiyab» en Marruecos desde hace semanas y ha decidido ahora venderlo en el resto de tiendas del grupo, tanto en Francia como en el extranjero, en caso de que reciban una demanda específica.
La empresa dice mantenerse fiel a su filosofía de «hacer el deporte accesible» y está tranquila frente a la polémica desatada y «muy segura» de su decisión, añadió el representante.
La comercialización dependerá de cada local, en función de la demanda que reciban, argumentó. El «hiyab» saldrá a la venta bajo la marca Kalenji y desde que una clienta lo solicite hasta que la tienda lo tenga disponible en sus estantes podrían pasar semanas.
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La venta del polémico artículo ha suscitado encendidas respuestas desde casi todos los ámbitos del espectro político.
«El deporte emancipa, no somete. Mi elección como mujer y como ciudadana será no volver a confiar en una marca que rompe con nuestros valores», indicó en Twitter Aurore Bergé, portavoz del partido gubernamental La República en Marcha (LREM).
Más críticos se mostraron otros como la portavoz del partido conservador Los Republicanos, Lydia Guirous, para quien bajo una supuesta «apertura a la diversidad», este lanzamiento «constituye una nueva señal de la sumisión al modo de vida islamista, que cree que solo se tolera a las mujeres con la cabeza cubierta».
La ultraderechista Agrupación Nacional de Marine Le Pen cargó, por su parte, contra el «desarrollo exponencial de las reivindicaciones y la dimensión identitaria de una religión», que a su juicio pretende imponer al conjunto de la sociedad sus propias normas y reglas.
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«Tengo dos hijas y no me apetece que vivan en un país donde el lugar de las mujeres en la sociedad retrocede como en Arabia Saudí. Llamo al boicot de la marca», propuso el soberanista Nicolas Dupont-Aignan.
La polémica sobre este tipo de prendas en Francia, donde la multinacional estadounidense Nike también las comercializa, no es nueva.
El veto al «burkini» (bañador que cubre el cuerpo entero) se extendió en playas del país en el verano de 2016 y la Justicia intervino para determinar que su prohibición solo podía justificarse si había una amenaza confirmada contra el orden público.