Un día después de que Juliana Brandy Logbo dio a luz a sus gemelas este mes mediante una cesárea de urgencia en un hospital chino, pensó que ya había pasado lo peor. Después comenzaron las exigencias de dinero.
Primero, comentó Logbo, el hospital le dijo que tenía que pagar 630 dólares por los gastos de hospitalización si quería ver a las niñas. Tres días después, la cantidad aumentó a casi 800 dólares.
No tenía el dinero. Las exigencias la dejaron llorando afuera del área de recién nacidos del hospital.
“Quiero que den de alta a mis niñas porque tengo que amamantarlas”, comentó Logbo, una liberiana de 28 años que vive en Cantón. “Di a luz a mis bebés y ni siquiera puedo verlas. ¿En qué tipo de país estoy?”.
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En los países más desarrollados, los pacientes reciben atención médica cuando es necesario, independientemente de que puedan pagarla o no. Eso no siempre sucede en China.
Logbo reside en China con una visa que ya expiró y no habla el idioma. Sin embargo, su experiencia refleja la de millones de chinos que tienen que lidiar con un sistema inflexible de servicios médicos que a veces exige a los pacientes pagar el tratamiento por adelantado.
China dio a conocer un ambicioso proyecto de 130.000 millones de dólares diseñado para hacer los servicios médicos más accesibles. Ahora tiene cobertura de seguro médico universal para sus casi 1400 millones de habitantes.
No obstante, el sistema todavía está plagado de grietas en la cobertura. Dependiendo de la enfermedad, o si la persona vive en una ciudad o en provincia y otros factores, muchos chinos pueden enfrentar enormes costos adicionales.
Después, están los remanentes del sistema “del pago inmediato” del país. A la gente que no puede entregar el dinero a menudo se le niega la atención médica, incluso en situaciones de vida o muerte. Algunos hospitales exigen a los pacientes con enfermedades específicas que primero hagan un depósito sustancioso.
Aunque se supone que la reforma médica haría los servicios médicos más accesibles, los analistas de la industria explican que el problema continúa. En 2015, por ejemplo, los funcionarios de salud nacional recomendaron que, en el caso de los pacientes con enfermedades críticas, los hospitales “primero tenían que salvarles la vida y luego exigir el pago”.
Los nuevos padres son vulnerables, según los informes de los medios noticiosos chinos.
En 2012, a una pareja en Shenzhen se le negó el acceso a sus gemelos recién nacidos durante dos meses debido a que no podían pagar los casi 19.000 dólares de la factura médica. En 2011, una abuela de 57 años en Nanjing, cuyo hijo debía 2800 dólares en servicios médicos a un hospital por su recién nacido, se arrodilló y les rogó a los médicos y a las enfermeras que le permitieran a su hijo ver a su bebé. Ese mismo año, un hospital en Dongguan les dijo a los padres, quienes debían más de 1600 dólares, que había enviado a su bebé recién nacido a un orfanato a fin de “asustarlos” para obligarlos a pagar. Aunque las familias siempre recuperan a sus bebés, los funcionarios hospitalarios pueden usar este tipo de exigencias para que el pago se efectúe más rápido o en su totalidad.
Rebecca Taylor, una asesora de lactancia australiana en Pekín, dijo que el caso de Logbo era “una descomunal violación a los derechos humanos” Agregó que separar a Logbo de sus bebés podía ser “casi catastrófico” en términos de producción de leche materna.
“Me entristece, decepciona y horroriza, pero no me sorprende”, comentó Taylor. “Si alguien acude a un hospital local por cualquier motivo, todo mundo sabe que primero tiene que pasar por el cajero automático de un banco para llevar consigo un manojo de billetes. Literalmente no obtendrás nada, si no pagas primero”.
Logbo reconoció que su situación complicaba las cosas. Su novio, también liberiano y padre de sus gemelas, estaba detenido en China desde septiembre, dijo, acusado de prestar su cuenta bancaria china a un amigo para una transferencia de dinero.
En el Hospital Popular del distrito de Huadú en Cantón, las exigencias de dinero no se hicieron esperar. El 5 de mayo, mientras Logbo estaba en labor de parto, tuvo que pagar 130 dólares por “el servicio de ambulancia”. Después de su cesárea al día siguiente, tuvo que pagar un depósito de 790 dólares.
Logbo dio a luz a las 3 de la mañana, y las enfermeras se llevaron de inmediato a las recién nacidas sin dejar que las cargara. Cuando la madre pidió ver a sus hijas al día siguiente, los administradores exigieron el pago de 630 dólares para darlas de alta, comentó.
Su amiga Salome Sweetgaye la ayudó a recaudar el dinero, pero era demasiado tarde. El 10 de mayo, les dijeron que tenían que pagar 800 dólares, según Logbo. Ella le dijo al hospital que no tenía dinero. El hospital redujo el precio a 707 dólares. The New York Times tuvo acceso a estas facturas.
Esa tarde, Logbo pudo cargar a sus bebés por primera vez.
Una mujer de apellido Tang, que trabaja en el departamento de controversias médicas del hospital, objetó el relato de Logbo. “Definitivamente, esta no es la situación en la que se exige que pague primero para dejarla ver a sus hijos”, comentó Tang, quien se negó a dar su nombre completo. Comentó que los trabajadores del hospital simplemente le habían “recordado” a Logbo que pagara.
Tang comentó que los bebés de Logbo fueron prematuros y que no podían abandonar el área de recién nacidos. Muchos hospitales chinos tienen la política de negarles a los padres el acceso a los bebés prematuros debido a la falta de enfermeras para supervisar la visita y el temor a las infecciones.
Logbo negó las afirmaciones de Tang, ya que dijo que sus bebés nacieron saludables a las 37 semanas.
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Sweetgaye, de 28 años, verificó el relato de su amiga y dijo que el hospital “mentía”.
“Se negaron a entregarle las bebés a Juliana”, dijo Sweetgaye. “Ella tuvo que llorar mucho”.
Los funcionarios del hospital no respondieron a solicitudes adicionales de comentarios.
Los empleados del hospital no hablan inglés, así que no queda claro qué tanto se perdió en la traducción; en el hospital usan aplicaciones de teléfonos inteligentes para la traducción, comentó Logbo.
No obstante, las exigencias del hospital eran claras, afirmó. Un empleado, dijo, escribió en su teléfono que tenía que pagar 5000 renminbis —casi 800 dólares— para que dieran de alta a sus bebés.
El 13 de mayo, Logbo y sus gemelas salieron del hospital después de pagar casi 3500 dólares en total, con dinero obtenido de donaciones. Los nombres que eligió para sus hijas son Grace Annabelle y Gracious Anna (“Porque agradezco a Dios por todo”).