El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Radiación llega a niveles extremos

Mientras la cadena japonesa NHK transmite un video en donde muestra las condiciones en que 50 hombres arriesgan su vida por estabilizar la central nuclear de Fukushima, el gobierno reconoció que el reactor 2 está emitiendo cantidades elevadas de radiactividad.

23 de marzo de 2011 - 07:45 p. m.
PUBLICIDAD

Ahora el temor no es sólo por la comida, la lluvia y el aire. El pánico se extendió al agua. “Hoy hemos vendido diez veces más botellas de agua que ayer. Si el ritmo continúa, mañana agotaremos las existencias”, señala el encargado de un 7 Eleven en el barrio de Ginza. Los tokiotas acumularon ayer reservas de agua después de que las autoridades  aconsejaran no suministrar el agua del grifo a los niños. Las mediciones han registrado 210 becquerel (unidad que mide la actividad radiactiva) por kilo de yodo, más del doble de los 100 becquerel considerados seguros para los  menores. El umbral de seguridad para los adultos es de 300 becquerel. Las autoridades aclararon a los padres que no debían preocuparse por el agua ya consumida por los niños y, por enésima vez, que la cantidad de radiactividad actual no supone un problema para la salud humana. Pero los menores son especialmente vulnerables al yodo radiactivo, que puede causar cáncer de tiroides. La contaminación del agua es un asunto más serio y complicado de tratar que las verduras y la leche con alta radiactividad descubiertas anteriormente. En Tokio es habitual que la población beba agua del grifo y que los bares y restaurantes la ofrezcan gratis. No es difícil imaginar problemas de desabastecimiento tras un súbito aumento de la demanda en una megápolis de 35 millones de atemorizados habitantes. Nadie quiere beber agua radiactiva. “Las duchas no deberían causar ningún problema porque la absorción del yodo por la sangre a través de la piel es mucho menor que si llega directamente al sistema digestivo. Cocinar con agua del grifo también provoca una entrada de yodo menor”, contesta  por e-mail Evan Douple, jefe de la Investigación de la Fundación sobre los Efectos de la Radiación de Hiroshima y Nagasaki. La contaminación del agua en la capital certifica que la radiación se extiende por la cadena alimentaria. Majima, ingeniero industrial, asegura en un supermercado tokiota que no hay nada que temer si la versión oficial es correcta. En previsión de que no lo sea, compra cinco botellas de agua. “Me preocupan mis tres hijos. Nos daremos duchas más cortas y cuando cocinemos utilizaremos agua mineral”, sostiene.

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias