Indignación fue lo que expresaron los defensores de las víctimas de pederastia, al enterarse de que el Cardenal colombiano, Darío Castrillón Hoyos, había sido invitado para dirigir una misa el próximo sábado en la Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción en Washington.
La Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual por parte de Sacerdotes (SNAP) rechazó la presencia de Castrillón en dicho templo y envió una carta al Vaticano, no sólo para pedir que se sustituyera al Cardenal colombiano en la celebración católica del próximo sábado, sino para que lo obligue a retractarse de la carta en la que manifestó su apoyo a un obispo francés, al no denunciar este último, ante la policía, a un sacerdote que había abusado sexualmente a un niño.
"Mantener al cardenal en una posición de honor y liderazgo después de lo que él ha dicho, simplemente es echar sal en las heridas de millones de católicos traicionados y miles de personas heridas", dijo David Clohessy, director de SNAP.
La misiva de protesta, además de ser enviada al Papa Benedicto XVI, también se le entregó al arzobispo de Washington, Donald W. Wuerl.
Castrillón envió una carta, en 2001, en la que daba notas de respaldo al obispo Pierre Pican por no denunciar al reverendo René Bissey, pese a que así se lo ordenaba la legislación francesa. La misiva fue enviada luego de que el sacerdote fue condenado a 18 años de prisión por violar sexualmente repetidas veces a un niño y a otros 10 por abusos a otros menores.
El Cardenal colombiano desató más indignación, al asegurar en días recientes que el Papa Juan Pablo II no sólo aprobó la nota de respaldo, sino que además la dio a conocer a todos los obispos del mundo.
A medida que la controversia se desarrolló, los organizadores de la Misa de Washington, no daban crédito a la presencia de Castrillón en la Basílica más grande de América del Norte.
Sin embargo, el Instituto Paulus se ha visto sorprendido con las protestas. "Todo lo que queríamos hacer es promover la sagrada liturgia", dijo Paul King, presidente de la Instituto Paulus, que se formó en 2007 para preservar las antiguas formas de adoración.
"La razón por la que se invitó a Castrillón es que es una complicada misa y no hay una gran cantidad de obispos que estén disponibles", explicó en nota publicada por el Washington Post.