El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Reina Isabel II no recibirá un nuevo yate de regalo en su Jubileo

El primer ministro británico no cree que sea prudente utilizar dinero público dado el estado de las Finanzas del país.

AFP
16 de enero de 2012 - 04:14 a. m.
PUBLICIDAD

El primer ministro británico David Cameron descartó este lunes por demasiado onerosa la propuesta de un miembro de su gobierno que quería regalar un nuevo yate real a la reina Isabel II con motivo de la celebración de su Jubileo de Diamante.

«No creo que sea apropiado utilizar dinero público dado el estado de las Finanzas del país», declaró un portavoz de Cameron.

Su viceprimer ministro, Nick Clegg, consideró el domingo que este regalo no era una «prioridad absoluta» para los británicos en plena era de ajuste, pese al entusiasmo que suscitan las celebraciones del 60 aniversario del ascenso al trono de la soberana.

La propuesta fue lanzada por el ministro de Educación Michael Gove, un ferviente monárquico, en una carta a su homólogo de Cultura, Jeremy Hunt, encargado de organizar los festejos del Jubileo en junio.

En su carta, publicada por el diario The Guardian, Gove estima que «a pesar –y precisamente debido– a estos tiempos de austeridad, las celebraciones deberían ir más allá que las anteriores» para levantar el ánimo al país.

«No es el momento de gastar 60 millones (de libras, o 92 millones de dólares, 72 millones de euros) por un yate», declaró por su parte el vicepresidente del opositor Partido Laborista, Tom Watson.

El Jubileo de Diamante de la reina Victoria en 1897 fue suntuoso porque se celebró en una época de apogeo para Gran Bretaña.

El de Isabel II durará cuatro días, del 2 al 5 de junio, e incluirá fiestas callejeras, conciertos y una procesión de un millar de barcos por el Támesis.

No ad for you

Entre otras medidas de ahorro, la Reina aceptó en 1997 el desarme del «Britannia», un verdadero palacio flotante que le regalaron en 1952, el año de su llegada al trono. La ceremonia de despedida del barco fue la única vez en la que la soberana fue vista derramando públicamente una lágrima.

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias