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Sarkozy, aún no ha perdido

La victoria de François Hollande sobre Nicolás Sarkozy, en la primera vuelta de las elecciones francesas se ha erigido como el renacer de una socialdemocracia europea que, en estos tiempos de crisis, ha vivido postergada al oscurantismo dominante de la austeridad neoliberal.

23 de abril de 2012 - 11:08 p. m.
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Muchas son las voces que vaticinan un cambio en las riendas del orden global, a partir de tal hipotética victoria de la izquierda francesa, auspiciando sin reservas una derrota de Angela Merkel en Alemania y la reelección de Obama para finales de este 2012. Nada más lejos de la realidad.

Pese a todo, Sarkozy tiene muchas probabilidades de vencer nuevamente en Francia. Los resultados de esta primera vuelta lo sitúan a 1.5 puntos del candidato socialista, con el 27.1% de los votos, esto es, cuatro puntos menos que en 2007 y con el yugo de ser el primer presidente de la V República que no vence en las elecciones primarias. Sin embargo, tout est possible en France.

La clave reposa en la capacidad que Sarkozy tenga de recuperar-movilizar los votos perdidos en detrimento del ultraderechista Frente Nacional, que ha obtenido su mejor resultado electoral (17.9%), así como del centrista Bayrou (9.1%).

Tan heterogéneo espectro ideológico a movilizar obliga a superar las categorías izquierda/derecha, en pos de otros conceptos encontrados como fortaleza/debilidad, y que han sido utilizados por el candidato conservador en estas semanas. Así, es de esperar que los temas que agitan y contribuyen al mayor encono social hagan acto de presencia en estas semanas previas a la definitiva y segunda vuelta.

El discurso conservador, a la hora de conseguir apoyos en Francia, se ha desenvuelto con mayor facilidad que el proveniente de la izquierda. Poniendo en el disparadero el problema del desempleo, de la inmigración o del control de fronteras ha tendido a construir identidades enfrentadas que, instrumentalizadas para la causa, movilizan al electorado frente a la indiferencia; si bien a costa de una mayor polaridad y fragmentación social. Claro está, esto no lo es todo, pero si puede ser determinante cuando los programas electorales son concomitantes en lo que a agenda económica se refiere.

En la capacidad que Sarkozy tenga para concitar el continuum centro-extrema derecha, y para movilizar los abstencionistas, puede estar la clave. La historia se presenta muy similar a cuando en Estados Unidos, en 2004, George Bush se imponía contra pronóstico al claro favorito de aquel entonces, el demócrata John Kerry. Así, no todo está perdido para Sarkozy.


* Jerónimo Ríos Sierra

Investigador doctorando en Ciencias Políticas y Sociología en la Universidad Complutense de Madrid y Profesor de Periodismo en la UNED.

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