El Tribunal Supremo resolvió eliminar varios de los puntos más polémicos de la Ley SB1070 de Arizona, calificada de antimigrante, y puso un ingrediente más al debate entre Barack Obama y su rival republicano, Mitt Romney.
El Tribunal decidió suprimir los artículos que calificaban como delito que un indocumentado buscara un trabajo en el estado y que permitían a la Policía detener, sin orden judicial previa, a cualquier sospechoso de ser inmigrante ilegal para iniciar su proceso de deportación. Sin embargo, la medida que permite a las autoridades exigir documentación a quienes consideren sospechosos de ser ilegales se mantuvo vigente.
Desde su formulación, en el año 2010, la Ley SB1070 había sido duramente criticada por el presidente Barack Obama, quien acusaba violaciones a la Constitución. De hecho, a raíz de casos como este, recalcaba la necesidad de que en los Estados Unidos se pusiera en marcha una reforma migratoria, una promesa que le concedió la mayoría del voto latino y que nunca pasó del campo de las intenciones al de los hechos.
De todas maneras, la derogación de los artículos de la Ley de Arizona luce como un triunfo político de Barack Obama, un triunfo que Romney no parece dispuesto a reconocerle. De hecho, tras conocer el fallo emitió unas declaraciones en las que destacaba el derecho de cada estado de proteger su frontera, no sin antes aclarar que el país sí está en mora de poner en práctica una reforma migratoria que tiene que alcanzarse con esfuerzos “bipartidistas”.
La semana anterior, después de haberse mostrado como un hombre de una postura recia hacia los migrantes, Romney sorprendió con la promesa de llevarla al cabo, aun cuando el senador de Florida Marco Rubio, hombre cercano a su campaña y posible fórmula vicepresidencial, se declarara en contra de la idea y a favor de implementar leyes como la de Arizona y de la protección de las fronteras.
De inmediato el anuncio fue visto como una maniobra política. Obama acababa de suspender la deportación de estudiantes indocumentados menores de 30 años y su rival no estaba dispuesto a quedarse atrás. Cuando la migración ilegal norteamericana proviene principalmente de América Latina, los cerca de 12,5 millones de votantes hispanos se convierten en un buen botín para las urnas y hacen que decisiones como la cancelación de algunos apartados de la Ley SB1070 generen un gran debate.