Los tres llegaron en el vuelo PC403 de Pegasus Airlines al aeropuerto de Marsella. Venían expulsados de Turquía, que se ha convertido en la puerta de entrada para los occidentales que buscan unirse a las fuerzas del Estado Islámico en Siria. Uno de ellos era el cuñado de Mohamed Merah, el asesino de tres niños judíos en Toulouse, y a pesar de que las autoridades turcas los habían señalado como yihadistas, entraron sin ningún problema en territorio francés. El incidente puso de nuevo en evidencia las dificultades de Europa para controlar las idas y venidas de los jóvenes musulmanes radicales hacia los campos de entrenamiento, un escenario que se agravó con el asesinato del turista francés Hervé Gourdel en las montañas de la kabylia argelina.
Todo en la misma semana en la que los aviones rafale de la Fuerza Aérea Francesa, que habían despegado de la base de Al-Dhafra en los Emiratos Árabes Unidos, bombardearon por primera vez posiciones del Ejército Islámico. Según se indicó se traba de hangares que servían como depósito de armamento.
Hasta ese momento el apoyo francés se había limitado al suministro de armas a los rebeldes kurdos iraquíes. La nueva modalidad de intervención estaría legalmente justificada, según el analista Philippe Leymarie, pues, a diferencia de las acciones francesas de apoyo a los rebeldes en Siria y Libia, esta vez se trataría de “ayudar a un gobierno legítimo que así lo ha solicitado”, es decir, el de Irak en cabeza de su presidente Fouad Massoum.
Leymaire señala también que el presidente François Hollande asume una posición de liderazgo, o al menos esa es su intención. El mandatario francés jugaría sobre la negativa estadounidense de apoyarlo en sus operaciones contra el régimen de Bashar al Asad hace un año que, según él fue una de las causas de la prolongación del conflicto sirio y del fortalecimiento de EI. La decisión británica de unirse a los bombardeos puede en ese sentido ser vista como un respaldo a Hollande y al mismo tiempo como una estrategia para no dejar a Francia como líder europeo de la coalición. Alemania, al menos hasta que no se realice un debate en el Parlamento para autorizar operaciones de ataque, sólo participará en misiones de observación y reconocimiento.
La muerte de Gourdel agregó varios elementos al particular conflicto con EI, grupo que combina estrategias de ejército regularen su avance por Irak y técnicas de guerra de guerrillas en la frontera con Siria. Primero, se trataba de un ciudadano del común, un guía de montaña y fotógrafo aficionado sin ninguna vinculación ni con el gobierno ni con empresas multinacionales asesinado únicamente por las acciones de su país contra el EI; segundo, ocurría en un país hasta ahora considerado al margen del conflicto, si bien para el analista H’mida Ayachi “Desestabilizar Argelia es uno de los objetivos de Daesh (Estado Islámico, por sus siglas en árabe) pues se trata de un país muy solicitado en el plano regional”.
La consecuencia inmediata fue una advertencia del Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia invitando a la máxima prudencia a los ciudadanos franceses presentes en 25 países que incluyen la casi totalidad del Maghreb, el mundo árabe y el áfrica negra musulmana.
Lo más preocupante, sin embargo, es que la ejecución, a pesar de copiar la puesta en escena y el discurso de EI, fue llevada a cabo por un grupo independiente, Jund al-Khilafa, que, según el diario Le temps d’Algerie “Buscaba agradar a EI, en cierta forma obtener su bendición como en otra época se buscaba tener el visto bueno de Al Qaeda”.
Este tipo de actos aislados preocupan a los gobiernos cuya participación en los bombardeos a posiciones de EI, sin que exista una resolución de la ONU, es vista como una decisión nacional, pues existe el riesgo de que sean “imitados”. El pasado 18 de septiembre fueron detenidas en Sidney 15 personas de quienes se sospechaba que planeaban una ejecución al estilo de EI en territorio australiano.
Aunque según Washington y París no existe una información confiable que respalde las declaraciones del primer ministro iraquí Haïdar al Abadi en el sentido de que EI estaría preparando atentados contra los metros de las capitales francesa y norteamericana, en las dos ciudades se declaró la alerta antiterrorista y se han estado realizando requisas aleatorias tanto en los sistemas de transporte masivo como en los principales centros comerciales.
“El EI me repugna y todo lo que hacen es contrario al islam”, es la opinión del director de la Mezquita de Lyon, Kamel Kabtane, quien había convocado a los musulmanes de Francia a manifestarse masivamente contra la escalada del movimiento islamista y como rechazo al asesinato de Gourdel. En un comunicado, la Unión de Mezquitas de Francia declaraba al Estado Islámico “Enemigo de los musulmanes y de los valores que los animan”.
Una de las manifestaciones convocadas tuvo lugar frente a la Gran Mezquita de París. Centenares de franceses de confesión musulmana se reunieron en ese lugar. “En las redes sociales hay gente que está haciendo llamados a ‘Matar musulmanes como los musulmanes matan franceses’”, dice uno de ellos. “Nosotros creemos que lo dicen por ignorancia, pero tenemos miedo de actos de islamofobia que lleven a los jóvenes a continuar radicalizándose”.
En lo que respecta a los tres yihadistas que cruzaron sin problema los controles de inmigración en Marsella, ellos están ahora en manos de las autoridades francesas. Luego de saber que estaban siendo buscados decidieron presentarse por sus propios medios en una sede de la Gendarmería.
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