El senador demócrata hizo referencia al artículo de The Washington Post que, citando como fuentes a ex funcionarios de inteligencia, destapó que la CIA solicitó y obtuvo en 2003 y 2004 documentos de la Casa Blanca sobre el uso de “métodos de interrogatorio” a presuntos miembros de Al-Qaeda.
Entre esos métodos se encontraba el “submarino” o asfixia simulada, durante el cual al detenido, atado boca arriba, se le introduce una toalla en la boca o se le cubre la cabeza con plástico y posteriormente se le deja caer agua en la nariz.
La Casa Blanca todavía no ha confirmado la información, aunque según dijo Rockefeller en un comunicado, si los documentos existen “se han mantenido fuera del conocimiento del comité” que preside.
De confirmarse, consideró que sería “el último ejemplo de que la administración Bush ha ocultado información crítica al Congreso y a la población, en un intento de limitar nuestra visión de las actividades de los servicios de inteligencia”.
Rockefeller dijo que, como presidente del Comité de Inteligencia, el cual ya está investigando la legalidad de los interrogatorios de la CIA, no va a “permitir que la administración Bush impida una investigación que dé una explicación plena de los hechos”.
El senador republicano Kit Bond, que también forma parte de dicho comité, afirmó que la información del diario no es nueva y que espera que sus compañeros demócratas “resistan la tentación de politizar este asunto”.
Según el artículo del diario, publicado hoy, los abogados del Departamento de Justicia ya habían avalado desde 2002 los métodos de interrogatorio de la CIA, pero algunos altos mandos pidieron que la Casa Blanca tuviera la última palabra.
La secretaria de Estado, Condoleezza Rice, quien era en esa época consejera de Seguridad Nacional del presidente Bush, confirmó el mes pasado a investigadores del Congreso que el entonces director de la CIA, George Tenet, había pedido por escrito “una aprobación de políticas” a la Casa Blanca.
La preocupación de los funcionarios de la CIA aumentó después de las polémicas imágenes de la prisión iraquí de Abu Ghraib que retrataban a algunos militares estadounidenses cometiendo abusos contra los prisioneros.
The Washington Post señaló que la única declaración que ha hecho la Casa Blanca al respecto es que no hay nada que decir mientras los documentos estén clasificados.