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Si no es él, ¿quién?

Hugo Chávez llega este viernes a Cuba para ser operado de un aparente tumor. En Venezuela regresa la incertidumbre acerca de su sucesión.

23 de febrero de 2012 - 05:00 p. m.
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La historia se repite como hace ocho meses. La Asamblea Nacional autorizó al presidente Hugo Chávez ausentarse por más de cinco días —que comienzan desde hoy— para recibir atención médica en el extranjero. Hoy el destino será Cuba una vez más y una vez más el mandatario será intervenido quirúrgicamente en la zona pélvica. En junio del año pasado se le detectó y extripó un tumor canceroso del tamaño de una pelota de béisbol. En esta oportunidad, una masa más pequeña, de unos dos centímetros de diámetro, tendrá que ser extraída con “altas posibilidades”, como el propio Chávez reconoció, de que se trate de la continuidad de una enfermedad de la que se decía curado.

La historia se repite también si se la mira desde el campo de las facultades presidenciales y los entreveros políticos que aparecen cuando una figura de su tamaño está en riesgo. La incertidumbre sobre el futuro de la jefatura de Estado de Venezuela se sacude nuevamente de la calma de los últimos meses, aunque el contexto y las realidades ahora son diferentes. Chávez ya cuenta con un rival directo, que es Henrique Capriles, y las elecciones del 7 de octubre están más cerca en el calendario, lo que transforma cada gesto en un hecho de campaña.

Lo que no cambió fue que la posición de la Asamblea Nacional, presidida por Diosdado Cabello, alfil destacado del chavismo. Diputados opositores como Alfonso Marquina pidieron que Chávez delegara oficialmente sus labores en el vicepresidente Elías Jaua, porque “no se pueden emitir decretos, no se pueden aprobar leyes, no se pueden firmar actos administrativos desde un sitio distante al territorio nacional”. Cabello y la mayoría oficialista se negaron argumentando que “el presidente va a hacerse una intervención quirúrgica y no estará ausente de manera temporal como los supuestos de la Constitución así lo establecen”.

Entonces regresaron las incógnitas sobre los liderazgos dentro de la llamada Revolución Bolivariana: ¿es grave el estado de salud del presidente?, ¿quien podría sucederlo?, ¿es momento para la incursión de la oposición?

Henrique Capriles, por supuesto el sucesor añorado por la oposición, sólo se ha referido al tema de la enfermedad de Chávez deseando el éxito en la cirugía, pronta recuperación y “larga vida”. Sus intenciones no se rigen precisamente por el altruismo, sino por el deseo de vencer al contendor más fuerte con sus propias ideas y su campaña. No obstante, hablar de un sucesor se convierte en un tema sin salida, sin camino siquiera, si se tiene en cuenta una simple cifra difundida por el gobierno: Chávez goza de más del 70% de popularidad entre el pueblo venezolano. Pero, si no es él, ¿quién?

El columnista del diario venezolano El Universal Thays Peñalver escribió que “el asunto de la sucesión de Chávez no se encuentra en las filas del PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela), porque durante años hemos visto a un presidente que más bien parece un trapiche con los suyos”. La Constitución venezolana dicta que en caso de que el presidente se ausente de manera temporal o permanente, le corresponde al vicepresidente asumir su lugar. En caso de que el segundo del Ejecutivo no pueda emprender la misión, le correspondería el poder al presidente de la Asamblea Nacional.

Así que la Constitución pone al frente a Jaua y a Cabello, pero aún faltan ocho meses para las elecciones y en las huestes del PSUV se habla de una estrategia de Chávez que apuntará con varios de sus hombres fuertes, como el propio Jaua o su canciller Nicolás Maduro, conquistar las gobernaciones de estados claves para mantener íntegro el rumbo de la revolución.

La primera especulación parte de si Chávez se curará, alcanzará a las elecciones o la enfermedad lo obligará a abandonar el camino. De ahí en adelante aparecen nombres erigidos por las sospechas de algunas voces en la opinión pública, que sugieren que el relevo podría estar en el hermano del mandatario, Adán Chávez —su vocero durante la primera cirugía en Cuba— o en hombres cercanos como Maduro o el propio Jagua, o incluso, su hija María Gabriela.

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Las miradas ahora se posan en quienes podrían rodear más de cerca a Chávez. El periodista Sergio Dahbar, exdirector del diario El Nacional, expresó para El Espectador que en el último tiempo Chávez ha entregado gran protagonismo a las Fuerzas Armadas Nacionales (FAN), a las que ha llegado a describir como “chavistas”: al general Henry Rangel Silva le fue asignada la cartera de Defensa, instauró el 4 de febrero como Celebración Nacional para conmemorar el fallido intento de golpe de Estado en su contra, y “el esfuerzo por asociar las FAN con uniformados del pueblo remarca un discurso racial subrepticio”.

Chávez ha demostrado no tener miedo a la batalla y apuesta decididamente a su recuperación. No obstante, por ahora sigue habiendo muchas preguntas y escazas respuestas.

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