Los principales países europeos están abriendo las puertas a los miles de migrantes que huyen de la violencia y la pobreza de Siria, Libia y otros países del norte de África. Alemania empezó dando el ejemplo al dar la bienvenida a más de 20.000 migrantes que llegaron a Múnich procedentes de Austria. Luego el primer ministro británico, David Cameron, se ofreció a recibir 20.000 refugiados sirios en los próximos cinco años. Francia amplió su capacidad para acoger 24.000 personas que recibirán asilo este año.
Además, el presidente francés, François Hollande, anunció operaciones para atacar la raíces profundas de la migración. Dijo que las operaciones militares que ha venido realizando en Irak contra el grupo Estado Islámico (EI) ahora se extenderán a territorio sirio. Allí las Fuerzas Armadas francesas realizarán vuelos de reconocimiento para preparar eventuales ataques aéreos contra las milicias yihadistas.
Europa también empieza a actuar como bloque. El presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, declaró que a la crisis de refugiados “no se puede responder con egoísmo nacional ni con políticas que no sean comunes”. Mañana el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, pedirá a los estados miembros que se repartan 120.000 solicitantes de asilo.