La agencia oficial de noticias de Siria, SANA, negó que este tema haya estado dentro de las conversaciones que mantuvieron el jueves el presidente sirio, Bachar al Asad, y su colega ruso, Dmitri Medvédev.
Calificó además como “irresponsables” las fuentes que hayan dado a conocer el supuesto interés sirio por desplegar misiles rusos. El periódico ruso “Kommersant” publicó una entrevista con el presidente Al Asad en la que se mostró dispuesto a desplegar en su territorio cohetes táctico-operativos rusos Iskander-M, capaces de superar el escudo antimisiles estadounidense.
Antes de su llegada a Moscú, el pasado miércoles, Asad había mostrado interés en adquirir nuevas armas rusas antes de que surta efecto la presión de Estados Unidos y de Israel, que se oponen a que Moscú provea de armas a Damasco.
El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, afirmó ayer que Moscú atenderá los pedidos militares de Siria, pero sólo de armamento “defensivo” para no romper el equilibrio de fuerzas en Oriente Medio.
Según la prensa rusa, el Kremlin está también interesado en recuperar la base naval de Tartus, antaño bajo control soviético, para reforzar su presencia en el Mediterráneo y en Oriente Medio.
Siria y Rusia están vinculados con un Tratado de Amistad y Cooperación firmado por el anterior jefe de Estado sirio, Hafez al Asad, que murió en junio del 2000. Siria fue el principal aliado de la Unión Soviética en Oriente Medio.