El pasado 20 de diciembre, miles de personas salieron a la calle por un terremoto de 6,8 grados de magnitud que sacudió la región septentrional de Nueva Zelanda y que causó daños en edificios e infraestructuras en la zona más próxima al epicentro.
Nueva Zelanda sufre cerca de 14.000 terremotos cada año, de los cuales la gran mayoría son de poca intensidad, aunque entre 100 y 150 tienen la suficiente fuerza cómo para ser percibidos.