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Sudáfrica pediría ayuda contra ola xenofóbica

El Gobierno de Sudáfrica está analizando la conveniencia de pedir el apoyo del Ejército para hacer frente a la violencia xenofóbica de los últimos días, aunque en las últimas horas apenas ha habido nuevos incidentes.

21 de mayo de 2008 - 10:40 a. m.
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El ministro de la Presidencia, Essop Pahad, declaró a los periodistas que un grupo de expertos de seguridad está estudiando esa posibilidad y a partir de las conclusiones que surjan se decidirán los nuevos pasos a seguir.

“Obviamente, si se convoca al Ejército será sólo porque la Policía ha sido rebasada”, agregó el alto funcionario. “Esperaremos el informe del grupo de expertos”, dijo Pahad.

Desde comienzos de la semana pasada, más de veinte personas, en su mayoría extranjeros, han sido asesinadas en brotes de violencia ocurridos en barrios marginales de Johannesburgo y de sus alrededores.

Los agresores acusan a los extranjeros de ser presuntos responsables de actos de delincuencia y también se quejan de que les quitan puestos de trabajo. La mayoría de los extranjeros que residen en las zonas afectadas son zimbabuenses y mozambiqueños.

La oposición pidió ayer la intervención del Ejército, por lo menos en labores de vigilancia, con el fin de que la Policía pueda liberar recursos destinados a hacer frente a la ola de violencia.

Sudáfrica, un país de 47 millones de habitantes, tiene uno de los mayores índices de delincuencia del mundo, con unos 18 mil asesinatos al año y unas 55 mil  violaciones. La mayoría de los crímenes se producen entre parientes, vecinos o conocidos.

De momento, el Ministerio de Seguridad se ha dirigido a las Fuerzas de Defensa para que pongan a disposición equipos y materiales, pero la petición no incluye tropas.

El portavoz del Ministerio de Seguridad, Trevor Bloem, insistió en que la petición “especial” cursada a las Fuerzas de Defensa no incluye recursos humanos. “No estamos pidiendo que los militares envíen tropas a las áreas afectadas”, insistió

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El portavoz, sin embargo, no dio detalles sobre qué tipo de equipos han sido requeridos. Acerca de la posibilidad de que los soldados sudafricanos sean empleados en tareas de orden público, la asociación Abogados por los Derechos Humanos expresó su disconformidad porque, entre otras razones, no hay una base legal para respaldar esa medida.

La asociación dijo, además, que ello podría crear un ambiente de seguridad parecido al que existía durante el régimen del “Apartheid”, que quedó desmantelado a comienzos de los años noventa.

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“La investigación de los crímenes, la seguridad pública y la persecución de los delitos cometidos contra los extranjeros deben ser hechas por personas que han sido entrenadas para ello”, agregó la agrupación en un comunicado.

Según el portavoz presidencial Mukhoni Ratshitanga, la Constitución de Sudáfrica establece que el Ejército sólo puede ser desplegado cuando la Policía considera que ha sido rebasada y cuando hay, además, una petición expresa de un ministro del Gobierno.

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Analistas en temas de seguridad consideran que la ola de xenofobia se estaba incubando desde hace tiempo y que en ella ha influido también la creciente emigración desde el campo a las ciudades, que está colapsando los barrios marginales.

En círculos oficiales se habla de la posibilidad de que estos incidentes estén organizados por grupos interesados, aunque hasta ahora no ha surgido ninguna evidencia de esta hipótesis.

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Pahad, en sus declaraciones a los periodistas, dijo que la xenofobia “históricamente ha sido una herramienta de movimientos populistas de derecha para movilizar al lumpen-proletariado contra grupos minoritarios”.
 
Aclaró que eso no significa que ésa sea la razón de la ola de violencia de Sudáfrica de los últimos días, pero señaló también que “parece haber un patrón en la forma en la que se han desarrollado los ataques”.
 
La violencia estalló inicialmente en la barriada pobre de Alexandra, en el este de Johannesburgo, y en las jornadas posteriores se extendió a otros lugares del este, del centro y del norte de la capital.

Además de los asesinatos han sido incendiadas más de un centenar de chabolas y cerca de 10 mil personas, la mayoría extranjeras, se han refugiado en comisarías y edificios municipales para ponerse a salvo.

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Según fuentes del Gobierno de la provincia de Gauteng, donde se encuentran Johannesburgo y Pretoria, los ataques han disminuido drásticamente y hasta primera hora de esta tarde no se habían recibido informes de que hoy hubiera habido nuevos asaltos.

“Creemos que la situación está bajo control”, afirmó el portavoz del Gobierno provincial, Thabo Masebe.

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En la provincia nororiental de KwaZulu-Natal, sin embargo, se registró anoche un incidente cuando seis nigerianos resultaron heridos al ser atacados por más de un centenar de personas que llegaron a la taberna que regentaban, en la ciudad de Durban.

Según fuentes policiales, a causa de la ola de violencia han sido detenidas más de trescientas personas.

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