“Voy por un camino y veo incendios, casas destruidas, puentes caídos y mucho miedo. No alcanzo a ver cadáveres porque hay mucha agua, pero sí hay mucha gente buscando a sus familiares”, aseguró a la agencia Reuters un habitante de la ciudad de Padang, ubicada en la costa de la isla indonesia de Sumatra, que fue sacudida en la madrugada del miércoles por un fuerte terremoto.
Un residente llamado Adi dijo más tarde a Metro Televisión que había devastación alrededor de él. “Por ahora sólo veo casas colapsadas, las personas están paradas alrededor, demasiado asustadas para volver a entrar. Temen un tsunami”, narró Adi. El 28 de diciembre de 2004 un terremoto en esta misma isla ocasionó el tsunami más devastador de los últimos tiempos.
Según recientes reportes de las autoridades, el temblor de 7,9 grados en la escala de Richter dejó 75 muertos y a miles de personas atrapadas bajo los escombros. El vicepresidente indonesio, Jusuf Kalla, explicó en una conferencia de prensa que la cifra de muertos probablemente aumente dado que en la ciudad, de aproximadamente 900.000 habitantes, colapsaron varios edificios, incluyendo hoteles, colegios y tiendas.
“Hemos recibido un informe del alcalde de Padang acerca de que el número de muertos es de 75. Pero muchos otros están atrapados en las tiendas, edificios y hoteles derrumbados. Es difícil saber porque está oscuro ahora”, dijo Kalla. Imágenes de televisión mostraron devastación, con montones de escombros y casas destruidas. El canal Metro Televisión reportó que el techo del aeropuerto de la ciudad se cayó y que el hospital principal también había sucumbido.
Padang se encuentra sobre una de las fallas más activas del mundo, a lo largo del llamado Cinturón de Fuego del Pacífico. Por eso el movimiento telúrico se sintió en toda la región.
Crece la tragedia
Mientras tanto se conocen más datos de una serie de tsunamis que golpearon a las islas Samoa, ubicadas en el Pacífico Sur, el miércoles en la madrugada. Según la Cruz Roja, los muertos podrían llegar a 200; sin embargo, rescatistas advierten que muchos cadáveres fueron arrastrados por el mar. Turistas relataron a los medios de comunicación cómo olas inmensas arrastraron vehículos, derribaron árboles y se llevaron varias construcciones.
“Nos levantamos a toda velocidad y escapamos en automóvil en medio de los atascos. Había policías que indicaban a los habitantes que se dirigieran hacia las partes altas”, relató David Vaeafe, responsable de turismo en Samoa estadounidense, a la televisión australiana Sky News.
El subdirector del Centro de Alerta de Tsunami, Ausegalia Mulipola, señaló a la cadena australiana ABC que la mayor parte de las aldeas costeras del sur de Upolu, donde también se levantaban complejos hoteleros, quedaron destruidas por la fuerza del tsunami, y que una avería en las telecomunicaciones impedía conocer el alcance exacto del desastre.