Hoy las miradas están concentradas en lo que suceda en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. El mundo está a la expectativa por la permanencia de Barack Obama en la Casa Blanca o el posible relevo del republicano Mitt Romney. Eduardo Gamarra, Ph.D. en Ciencia Política de la Universidad de Pittsburgh y profesor de la Universidad Internacional de la Florida, habló con El Espectador sobre lo que sin duda es la noticia del día en el mundo.
¿Está cantado quién va a ser el ganador hoy?
Todavía no hay nada seguro. Estamos ante la posibilidad de tres escenarios que sólo se ha repetido en cuatro ocasiones en la historia de los Estados Unidos. El primero es que se llegue a un empate y que tenga que elegir la Cámara. El segundo, que uno gane la mayoría popular y el otro la mayoría electoral. Y el tercero, que Romney gane tanto el voto popular como el electoral. En dos de los tres Romney podría llegar a ser presidente de EE.UU.
El sistema electoral tiene una particularidad y son los colegios electorales. ¿Cómo funcionan?
La filosofía política de este país, de la democracia representativa, tiene como principio básico el respeto de las minorías. Y una forma de garantizar ese respeto es con un Colegio Electoral que refleja la composición de las dos Cámaras. Cada elector vota por los electores de su estado, a pesar de que esté votando por Obama. La gente vota por unos personajes que no conoce, pero cada uno de ellos está nombrado por alguno de los partidos, generalmente son personas importantes dentro de ellos. Esos señores se reúnen para ratificar el voto popular, pero no están obligados por ley a votar por el partido que los eligió, podría pasar que ellos ratifiquen a un candidato diferente al que la gente votó.
¿Le gusta el sistema o está de parte de quienes piensan que se debería dejar solamente el voto popular?
No es que esté a favor, pero veo que sostiene un balance interesante, le da cierta fortaleza a pequeños estados, nos da cierta noción de que la mayoría puede ganar, pero debemos tener un proceso mediante el cual los intereses de las minorías también estén protegidos. Es una cosa conservadora, pero trata de proteger los intereses de las minorías de mayorías irresponsables. Y a la vez intenta asegurar que el país sea gobernable.
¿Qué tanto tienen en cuenta y saben los votantes sobre las propuestas de los candidatos?
Muy poco. Si uno lee el programa de gobierno republicano se da cuenta de que es un documento de extrema derecha y hoy Rommney está totalmente divorciado de él, hoy es un candidato que tiene muy poca diferencia con Obama. Eso es producto de las campañas internas, pues para ganar no lo puede hacer con una posición de extrema derecha, porque tiene que atraer a los votantes independientes y tratar de sacar a los desencantados del Partido Demócrata para llegar a una mayoría. Y lo ha hecho muy bien.
En materia internacional, ¿quién sería mejor que llegara al poder?
Me estás pidiendo que me defina políticamente (risas). Los republicanos creen que uno debe demostrar fuerza para decir que uno puede manejar el curso del futuro. De ganar Romney, podría llevar a un mayor involucramiento en Oriente Medio; la lógica de los republicanos los llevaría a aumentar el gasto militar. En ese contexto, los demócratas han tratado de retraerse mirando más hacia dentro, manteniendo posiciones estratégicas, pero no expandiendo el conflicto en esa región; apoyando a Israel, por supuesto, pero sin involucrarse de manera directa en Siria o Irán.
¿Qué cambiaría en ese tema si llega Romney a la Casa Blanca?
La política exterior en EE.UU. es extraordinariamente institucionalizada. Si gana verá que no va a poder cambiar lo que ya está en curso.
¿Por qué se ha mencionado tan poco a América Latina en esta contienda electoral?
Le va a sonar curioso, pero estoy feliz de que no se haya mencionado a América Latina, porque cuando nos mencionan generalmente lo hacen en un contexto negativo. Hoy América Latina, con excepción de la discusión con Chávez y los países del ALBA, no es una región problemática y no es un tema geopolítico de gran controversia para EE.UU. No es parte de los intereses estratégicos vitales en este momento.
¿Qué tan importante es el voto latino en estas elecciones?
Hice dos encuestas con el Miami Herald y en ellas tratamos de buscar esa respuesta. Somos hoy 52 millones de hispanos, calculamos que vamos a votar alrededor de 9 millones. Somos alrededor del 9% del electorado del país. Sin embargo, lo que está sucediendo es que pareciera que el voto popular no va a definir al ganador, sino los colegios electorales, entonces vemos que en los estados claves donde se define los hispanos son importantes. Es más un juego aritmético.
¿Qué tanta abstención se calcula para esta elección?
En EE.UU. como en Colombia el voto no es obligatorio. Probablemente vamos a tener una tasa de cerca del 30%. Una participación bastante elevada.
¿A quién le conviene que esa tasa de participación sea elevada?
Al presidente Obama, porque eso significa que irían más hispanos y minorías a las urnas, que tienen tendencia a ser demócratas.
Dicen que el país nunca había estado tan dividido como en esta oportunidad…
Es cierto. Ayer, en un recinto electoral, vi en un lado a los votantes de Obama y en el otro a los de Romney. Estos últimos les gritaban a los de Obama —que en su mayoría eran afroamericanos— ‘¡devuélvanse a su país!’, y esos que gritaban eran cubano-americanos. Es la primera vez que veo al país tan polarizado, desde que llegué aquí en los 70. Incluso en debates públicos se han nombrado aspectos raciales y religiosos que pensábamos ya superados.
¿Una polarización tan marcada podría tener una repercusión a la hora de los resultados?
Hay una posibilidad real de que Obama gane el voto electoral y Romney el voto popular, eso hará que de aquí en adelante los republicanos digan ‘nosotros tenemos el mandato popular’ y la gobernabilidad sea muy complicada para un Obama debilitado.
¿Qué tanto se votó anticipadamente?
Depende del estado; lo que estamos viendo es que en Florida ha habido una alta tasa de votación temprana, los dos partidos dicen que les conviene. Lo que se está viendo es una votación entusiasta, pero sabremos hasta el conteo final a qué partido le favoreció más. Mi impresión es que el temor a que el país se mantenga tan polarizado está llevando a una gran votación de minorías que favorecería al presidente Obama.
Hablando del tema religioso, es la primera vez que hay un candidato mormón. ¿Eso influye o es sólo un dato curioso?
Es un dato curioso en el sentido de que en este país a los mormones siempre se les ha considerado como una especie de secta. Sí va a ser un hito interesante que un mormón llegue a la Casa Blanca, si es que llega. Nadie va a votar en contra de Romney porque es mormón y quienes hubieran votado en contra de él por su religión son del Partido Republicano.
¿Qué tanto afectó la tormenta ‘Sandy’ a la campaña?
En términos generales, las tormentas siempre tienen un impacto político. En este caso, el hecho de que el presidente haya salido temprano de manera efectiva y que haya logrado que el gobernador republicano de Nueva Jersey hablara bien de él, le favorece. Hay quienes piensan que si Obama gana, en gran medida, se va a deber a ‘Sandy’.
¿Por qué se ha hablado tanto de la importancia de las mujeres?
Porque desde el año 72, cuando se aprobó el aborto, las mujeres en este país han sido en su mayoría demócratas y éstos de manera muy confiada pensaron que esa era suficiente garantía. Los republicanos de manera efectiva han logrado que las mujeres se fijen más en el tema económico y que vean que las cifras de desempleo las han afectado desproporcionadamente. Esto ha erosionado el apoyo femenino a Obama. Creo que aunque un grupo de ellas se va a cambiar de bando, al final del día más mujeres van a votar por Obama.