Un nuevo ramalazo de mala suerte acaba de azotar los infaustos Juegos Olímpicos de Tokio 2020, por las declaraciones sexistas del presidente de su comité organizador, Yoshiro Mori, quien advirtió que aumentar el número de ejecutivas repercutirá en pérdida de tiempo, ya que las mujeres “compiten por hablar, hablan demasiado y no se saben contener”. Los llamados para que Mori dimita empezaron a ser tendencia en las redes sociales. Su renuncia al cargo se sumaría a la larga lista de infortunios que aquejan unos olímpicos tan sufridos que miembros del propio gobierno japonés los han calificado de “malditos”.
Mori, un deslenguado político de 83 años recordado por liderar como primer ministro el gobierno más impopular en la historia del archipiélago (entre 2000 y 2001), ingresa además en un panteón de políticos misóginos que han salido indemnes después de proferir brutales declaraciones delante del micrófono. La palma de oro en frases sexistas la tiene Shintaro Ishihara, exalcalde de Tokio y autor de una infame sentencia según la cual las mujeres después de la menopausia, por no poder procrear, no merecen vivir. Ishihara fue demandado en 2005 por un grupo de ofendidas pero el juez dictaminó que el locuaz político se limitó a hacer “un comentario desagradable”. (Le recomendamos más columnas sobre Japón).
El actual ministro de Hacienda y número dos del gobierno, Taro Aso, defendió los “derechos humanos” de un subalterno acusado de acoso sexual a una periodista, y recomendó que todos los reporteros enviados a su ministerio fueran hombres. Debido al acopio de comentarios machistas de políticos, un grupo de académicas creó un irónico campeonato que se llama “No a los discursos públicos sexistas” (NOASEPS, por sus siglas en inglés), en el que los ciudadanos eligen cada año un rey misógino. Además de coronar a Aso en 2019, el concurso postuló al entonces primer ministro, Shinzo Abe, quien en una campaña electoral instó a los maridos a ayudar al incremento de votos acercándose a las urnas acompañados de sus “amantes, madres y antiguas novias”.
Detrás del machismo nipón opera la semántica del idioma nacional que a menudo trata a las mujeres con la misma sutileza de un martillazo en un vitral. Las expresiones japonesas más usadas para denominar a la esposa, por ejemplo, tienen connotaciones vejatorias, pues despreciar a la cónyuge al presentarse a los demás es muestra de humildad y buena educación.
Al contrario, las palabras para esposo tienen solo significados encomiables: propietario, cabeza de familia, maestro y dador de empleo. Mori se disculpó en una rueda de prensa, pero al preguntarle si realmente pensaba que las mujeres eran tan habladoras, respondió: “No sabría decirle porque últimamente no las oigo”.
Mientras surge otro candidato que compita con Mori para el reinado misógino de este año, la organización Human Rights Watch anunció desde Nueva York que le otorgaba al testarudo octogenario la medalla de oro sexista. También instó al gobierno japonés a reformar su actitud hacia las mujeres y, aprovechando su condición de anfitrión olímpico, comenzar por los deportes.
* Periodista y documentalista colombiano radicado en Japón.