El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo este miércoles que les preguntó a sus asesores si podía entregarse a sí mismo la Medalla de Honor, pero estos le contestaron que no era una buena idea. El mandatario se presentó en la Ceremonia de inauguración en la 75° Convención Nacional de Veteranos Americanos (AMVETS) en la Casa Galt, donde agradeció el servicio de los militares a la nación y les aseguró que estaba luchando “valientemente” por ellos. Allí se encontró con el marine Hershel “Woody” Williams, condecorado con la Medalla de Honor por sus acciones durante la Segunda Guerra Mundial, a quien le confesó que quería un reconocimiento como el de él.
“Gracias Woody, te ves bien. La Medalla de Honor. No hay nada como la Medalla de Honor. Quería una, pero me dijeron que no califico, Woody. Entonces les dije, ¿me la puedo dar de todos modos? Y me dijeron: ‘no creo que sea una buena idea’”, dijo el mandatario en tono de broma.
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Si bien condecorarse con la Medalla de Honor pudo ser un chiste, el presidente ha buscado otras maneras de vanagloriar su figura durante la jornada. Trump aseguró ser “el elegido” para ganar la guerra comercial contra China alegando que este era “su destino”. Poco antes de autoproclamarse como “el elegido”, Trump compartió un tuit en el que se le describía como “el rey de Israel”.
En las últimas horas se ha hecho viral un mensaje de Trump en Twitter en el agradece al comentarista y teórico de extrema derecha Wayne Ally Root, que se dedica a expandir teorías conspiratorias, que le llamara “Rey de Israel”.
Según Trump, Ally Root dijo que él es “el mayor presidente para los judíos y para Israel en la historia del mundo, no solo EE. UU., es el mejor presidente para Israel de la historia del mundo…y los judíos de Israel lo ama como si él fuera el Rey de Israel”. “Lo aman como si fuera el segundo Dios enviado… Pero los judíos estadounidenses no lo conocen o no les gusta”, aseguró Ally Root, de acuerdo con Trump.
El hecho de que Trump destacara esas palabras ha avivado la polémica causada por unas declaraciones que el presidente hizo este martes, y en las que tachó de “desleales” a los judíos demócratas en Estados Unidos. “Creo que cualquier judío que vote por los demócratas, creo que muestra o una falta total de conocimiento o una gran deslealtad”, indicó el presidente, en respuesta a una pregunta sobre la asistencia financiera de Estados Unidos a Israel.
“Esta no es mi guerra comercial. Es una guerra comercial que debería haberse iniciado hace mucho tiempo, durante los mandatos de otros muchos presidentes. Alguien debía hacerlo: ‘soy el elegido’”, confesó a los periodistas en la Casa Blanca antes de mirar hacia el cielo. Le recomendamos: China intenta enseñarle economía a Trump
“Alguien debe hacerlo, así que me enfrento a China. Me enfrento a China en el comercio y, ¿sabes qué? Estamos ganando. Elegido por la gente para hacer un gran trabajo. Y eso es lo que estoy haciendo”, concluyó el mandatario.
Trump propinó aranceles por 250.000 millones de dólares a productos chinos y planea imponer nuevos aranceles por 300.000 millones de dólares en artículos importados en otras dos rondas, el 1 de septiembre y el 15 de diciembre. En medio de alertas del FMI de que su política comercial perjudica al crecimiento mundial y mientras hay señales preocupantes en la propia economía estadounidense, Trump mantiene su carga contra China, aunque las negociaciones comerciales deben retomarse en septiembre.