Un avión ruso con 87 personas a bordo se estrelló en los Urales y se teme que no haya supervivientes, informa informa la BBC.
El presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, y el primer ministro, Vladímir Putin, transmitieron hoy sus condolencias a los familiares de las 88 víctimas del avión Boeing-737 de la aerolínea rusa Aeroflot que se estrelló esta madrugada en Perm, cerca de los montes Urales.
Ambos dirigentes expresaron su hondo pesar por la catástrofe aérea, según informaron el Kremlin y el departamento de prensa del Gobierno ruso en sendos comunicados.
Nada más ser informado de la catástrofe aérea, Medvédev ordenó la creación de una comisión gubernamental encabezada por el ministro de Transporte, Ígor Levitin, que se dirigirá en la próximas horas a Perm para investigar las causas del accidente.
Según el ministerio de Situaciones de Emergencia, el avión se precipitó contra un tramo de la vía del tren durante la maniobra de aterrizaje.
En torno a las 07:00 hora local, pocas horas después del accidente, los equipos de rescate encontraron las dos cajas negras del avión, que probablemente serán enviadas a Moscú para su análisis.
Según la compañía Aeroflot, a bordo del avión se encontraban 88 personas: 82 pasajeros, siete menores de edad, y seis tripulantes, no cinco como se dijo en un primer momento.
Entre los pasajeros se hallaban un total de 21 extranjeros: nueve azerbaiyanos, cinco ucranianos, un francés, un sueco, un estadounidense, un letón, un alemán, un turco y un italiano, según informó Aeroflot en un comunicado.
Al parecer, tres personas que compraron un billete para ese vuelo no llegaron a subirse al avión.