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Un Reino Unido en la huelga

Cerca de dos millones de trabajadores del sector público están a la espera de que David Cameron modifique las reformas que amortiguarán la crisis económica que acecha a Europa.

30 de noviembre de 2011 - 05:51 p. m.
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En 18 meses que completa el gobierno del primer ministro David Cameron en el Reino Unido, nunca se había sometido a una prueba como la que ahora afronta, con cerca de dos millones de empleados del sector público en huelga, a la espera de que él y su gabinete se decidan, aunque suene paradójico, a reformar las reformas que amortiguarán la crisis económica que acecha a Europa, en especial la que tiene que ver con un nuevo orden para el sistema pensional.

Los motines que se activaron en Londres a mediados de agosto pasado —que pusieron a prueba la determinación del premier conservador— poco tienen que ver con la realidad actual, una realidad que no sólo envuelve a la capital del Reino, sino a todos los trabajadores. A lo largo y ancho del país fueron cientos las marchas organizadas contra las medidas de contingencia. De las 21.700 escuelas públicas con las que cuenta Gran Bretaña, sólo el 40% desarrollaron sus labores cotidianas. El resto se unieron a las voces de rechazo, como también lo hicieron la gran mayoría de los trabajadores de hospitales públicos y dependencias gubernamentales, que trabajaban con apenas lo necesario para no declararse fuera de servicio.

Así que Cameron se enfrenta a un ejército conformado por una treintena de sindicatos ingleses, escoceses, galeses e irlandeses, que no están dispuestos a dar su brazo a torcer. Las medidas de contención, diseñadas por el canciller de Finanzas, George Osborne, son como chispas para el combustible: de acuerdo con los planes, los salarios de funcionarios públicos sólo podrán incrementarse 1% en los próximos dos años y los recortes al sector serán de unos 710.000 puestos de trabajo para los próximos años, casi 300.000 más de los estipulados al comienzo del gobierno.

De aprobarse la reforma al sistema de pensiones que esta semana Osborne le planteó a la Cámara de los Comunes, la edad de jubilación aumentará de 60 a 67 años a partir de 2028, como también lo harán las contribuciones individuales, una medida necesaria para contener los puntos débiles que la economía británica experimenta en este momento. Las previsiones del crecimiento de la economía para este año disminuyeron del 1,7% al 0,9% y, para 2012, del 2,5% al 0,7%. Todo esto ocurre mientras las proyecciones del endeudamiento público están 110.000 millones de libras por encima de lo presupuestado por Cameron y sus funcionarios.

Desde 1926, el Reino Unido no afrontaba una huelga de la magnitud de la de ahora, en medio de los problemas económicos más fuertes de los últimos años. A medida que el tiempo ha avanzado, la expectativa de vida ha aumentado para los británicos. Es lógico, argumenta el gobierno, que cuando se vive más, se trabaje más. De cualquier otro modo el sistema se hace insostenible.

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