La llegada del ex presidente Jean Claude Duvalier a Puerto Príncipe pareció haber tomado por sorpresa a la política haitiana, pero no a los más de 1.000 seguidores que lo recibieron en el aeropuerto Toussaint Louverture, ni a las autoridades locales: 15 motos y seis camionetas 4×4 lo escoltaron hasta el Hotel Caribe.
Casi de inmediato se recordaron las palabras pronunciadas por el actual presidente, René Préval, en 1997, cuando aseguró que si algún día Baby Doc Duvalier volvía a poner un pie en Haití, tendría que ser encarcelado. Y ese, precisamente, fue el pedido de Amnistía Internacional. Al conocer la noticia de su regreso, pidieron que la justicia hiciera el trabajo que está pendiente hace 25 años.
Jean Claude Duvalier, hijo de François Duvalier, Papa Doc, asumió el poder del país en 1971 con apenas 19 años tras la muerte de su padre. Aunque fue proclamado como presidente vitalicio, en 1986 tuvo que huir hacia Francia, cuando el ejército y Estados Unidos le retiraron el apoyo ante su masivo rechazo social. En 15 años que permaneció en el poder, Duvalier gobernó como dictador, en medio de enormes escándalos de corrupción, saqueo de recursos estatales por millones de dólares y con la colaboración de la milicia Tonton macoutes, un sangriento grupo a su servicio que les quitó la vida a cerca de 60.000 opositores.
Aunque la esposa del ex dictador, Veronique Duvalier, haya anunciado que su visita no tomará más de tres días y que el propio Baby Doc haya expresado su intención de ayudar a su país a raíz del terremoto del año pasado y la epidemia de cólera que padece, su presencia no ha podido ser desligada de los intereses políticos. A la par de que sus abogados defensores argumentan la prescripción de los delitos que se le imputan, resultó muy llamativo que su llegada tuviera lugar justo el día en el que estaba programada la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, hoy postergadas indefinidamente.
Los resultados de la primera vuelta, llevada a cabo el 28 de noviembre del año pasado, dieron el primer puesto a la ex primera dama Mirlande Manigat, con el 31,37% de los votos, y el segundo lugar al oficialista Jude Celestin (22,48%), yerno de Préval. Una misión de verificación de la OEA determinó que los resultados del Consejo Electoral Provicional (CEP) no eran legítimos y que la segunda vuelta debería ser disputada por Manigat y Michel Martelly, quien de acuerdo con el CEP había sido superado por Celestin.
Así que a la suspensión indefinida de la segunda ronda de los comicios por parte del CEP y a la incertidumbre de qué pasará en la presidencia de Haití —según la Constitución debería haber un relevo presidencial el próximo 7 de febrero— se suma ahora la presencia de Duvalier en la isla. La oposición ya alega la complicidad del gobierno, al tiempo que fuentes gubernamentales anónimas aseguran que detenerlo complicaría aún más el escenario político interno.