Las fuerzas de Israel confirmaron el derribo de un vehículo aéreo no tripulado (comúnmente conocido como dron) cuando se aproximaba a la ciudad portuaria de Ashdod. El dron pertenecía a Hamás, una organización cuyo brazo militar fue duramente golpeado en 2012 durante la operación “Pilar Protector”. Toda acción genera una reacción opuesta igual de fuerte, y este parece ser el caso.
Hasta el momento, los milicianos palestinos han disparado más de 1.000 cohetes contra Israel y algunos de estos han llegado hasta lugares impensables para la tecnología militar de la que dispone Hamás, como el área de Hadera, al sur de la ciudad portuaria de Haifa. Hasta 2012, algunos cálculos estimaban que la organización poseía 10.000 cohetes. Estos mismos cálculos aseguran que hoy ese número es mayor y que el arsenal se ha modernizado con la entrada de cohetes M-302 (supuestamente suministrados por Siria), capaces de volar 160 kilómetros (las armas típicas de Hamás recorren entre 75 y 80 kilómetros).
Pero todo esto sería replanteado por la entrada de los drones en la ecuación. Aunque no resulta claro cuál fue el tipo de vehículo derribado el lunes por Israel, todo parece indicar que se trata de una variación hecha a partir de un modelo fabricado por Irán, con autonomía de vuelo de más de 240 kilómetros y que, a diferencia de los cohetes de hoy en día, puede ser guiado con precisión hasta el blanco. El dron tendría una capacidad de 40 kilogramos, bien sea de explosivos o de equipo de reconocimiento, como cámaras.
Aunque no hay números exactos acerca del poder militar de Hamás, el Instituto para Estudios Estratégicos estima que entre las brigadas Al Qasam y los cuerpos de seguridad de la organización hay por lo menos 20.000 combatientes.
De acuerdo con información de Hamás, el grupo ha construido y volado al menos tres drones en territorio de Israel y al menos dos de estos han sido equipados con armas. Estos datos no han sido confirmados independientemente.
Las fuerzas de Israel interceptaron un dron en 2012 cuando sobrevolaba un área del desierto de Negev. Ese mismo año destruyeron una instalación en Gaza para fabricar estos dispositivos. En 2013 derribaron un vehículo autónomo mientras intentaba entrar al espacio aéreo de Israel en dirección a Haifa; este dron era manipulado por Hizbolá.