El viceministro ruso de Exteriores Serguéi Riabkov se reunirá este miércoles con el presidente sirio, Bashar Al Asad, en Damasco, donde este martes instó al régimen sirio a presentar sin falta la información sobre su arsenal químico, tal como prevé el plan ruso-estadounidense para la eliminación de estas armas de Siria.
«Le hemos explicado a la parte siria detalles de los acuerdos alcanzados por los ministros de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov y estadounidense, John Kerry, en Ginebra, y hemos respondido a algunas cuestiones que nos han planteado», dijo el viceministro a la agencia rusa Interfax, acerca del primer día de consultas en Damasco.
«Y les hemos instado, especialmente, a que presenten, de modo puntual y estricto, todos los datos relativos a su arsenal de armas químicas a la Organización para la Prohibición de Armas Químicas, y hemos subrayado el papel central que este aspecto tiene en el proceso para el desmantelamiento de estas armas de Siria», agregó.
Según Riabkov, el primer día de las negociaciones entre los expertos del Ministerio de Exteriores ruso y las autoridades sirias, encabezadas por su canciller, Walid Muallem, fue «productivo».
El viceministro ruso dijo que el jueves, mantendrán «las reuniones más importantes» en la capital siria.
Según informó el embajador sirio en Moscú, Riad Haddad, Riabkov se entrevistará con el presidente Al Asad.
Por otra parte, Riabkov reiteró la posición rusa que los intentos de los países occidentales de que se adopte una resolución en el Consejo de Seguridad basada en el capítulo 7 de la Carta de Naciones Unidas carecen de fundamento.
«Nuestros socios occidentales, incluidos EE.UU., Francia, Reino Unido, así como la Secretaría General de la ONU no tienen fundamentos para hablar acerca de la adopción de una resolución en el Consejo de Seguridad referida al capítulo 7. Solo pueden surgir estos fundamentos si el Consejo de Seguridad constata casos, o algún caso, de incumplimiento de las obligaciones asumidas en el régimen de la Convención sobre Armas Químicas», afirmó Riabkov.
Rusia mantiene que no fue el régimen de Bashar Al Asad el que empleó armas químicas el 21 de agosto en Guta, cerca de Damasco, donde murieron más de 1.400 personas.
Este martes, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, después de reunirse en Moscú con su homólogo francés, Laurent Fabius, insistió en que lo ocurrido ese día fue una «provocación» para tratar de conseguir una intervención exterior en el conflicto sirio, y dijo que Rusia tiene pruebas de ello.
Estados Unidos acusó a Lavrov de «nadar contra la corriente» de los hechos al mantener que fue la oposición armada al régimen sirio la que desencadenó el ataque químico del 21 de agosto.
La portavoz del Departamento de Estado, Jen Psaki, afirmó anoche que «hemos visto los comentarios de Lavrov. Está nadando contra la corriente de la opinión pública internacional, pero por encima de todo, de los hechos».