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Vientos de guerra entre China y Vietnam

El incremento notorio del nacionalismo que ha terminado por poner en grave riesgo décadas de estabilidad en el noreste y sudeste asiático.

22 de mayo de 2014 - 06:18 a. m.
Foto: EFE - LUONG THAI LINH
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Las últimas semanas han sido clave en la relación entre la República Popular China y Vietnam pues el litigio histórico que se ha revivido trae a colación la cruenta guerra de 1979 lanzada por la lógica de la Guerra Fría. Las manifestaciones en contra de ciudadanos chinos en territorio vietnamita por la instalación de una plataforma china en aguas en disputa, muestran con crudeza las consecuencias de un fenómeno regional del que hacen parte ambos: el incremento notorio del nacionalismo que ha terminado por poner en grave riesgo décadas de estabilidad en el noreste y sudeste asiático. Zonas donde proliferan los litigios territoriales, y que han sido instrumentalizados por sus respectivos gobiernos, para favorecer la cohesión nacional en detrimento de la armonía que había marcado las relaciones entre varios Estados.

Esta tendencia nacionalista debe entenderse en el marco regional, pues resultaría sesgado delimitar el tema a cada una de las naciones, cuando es evidente que una ideología que preconiza la rivalidad con los vecinos está abriéndose paso en Asia Pacífico. Hace más de una década el primer ministro japonés, Junichiro Koizumi, sorprendía al mundo y generaba la indignación de sus vecinos, por sus declaraciones apologéticas sobre el pasado imperial japonés. Un discurso retomado por el actual premier Shinzo Abe y que no ha dejado de crear tensiones entre las dos Coreas, China y Japón.

Y qué decir sobre las provocaciones constantes del líder máximo de Corea del Norte, Kim Jun-un quien desde su ascenso no ha dejado de desafiar al mundo, y ha revivido las peores épocas de suspenso de la Guerra Fría. Por ejemplo, esa retórica pendenciera hizo temer por un conflicto bélico en el Pacífico entre Estados Unidos y la República Democrática Popular de Corea el año pasado. También en Corea del Sur con la elección de Park Geun-hye se vive un proceso de retorno al nacionalismo. Aunque valga decir que hasta ahora, Seúl se ha comportado con mesura frente al avance regional del fenómeno.
Y China que debía tener más motivos que el resto para no caer en la tentación de este nacionalismo, parece haber cedido. Desde el anunciado ascenso pacífico que mostró una faceta de Beijing cercana a la búsqueda de armonía regional que favorecía su crecimiento económico, había dado muestras de un interés en no permitir una proliferación militar en la zona. Vale recordar que junto a Rusia, ajena a estas tensiones (al menos a primera vista pues Moscú no tiene pretensiones en el Mar Meridional de China), es la única que cuenta con arsenal nuclear. Cualquier argumento para armar a sus vecinos le resulta desfavorable. Por tanto, la estabilidad regional y el mantenimiento de la actual distribución de capacidades se han convertido en un anhelo del régimen comunista.

Además, el gesto chino sorprende porque seis meses atrás se anunció la posible explotación de petróleo conjunta China-Vietnam cerca de las Islas Paracel, en una visita del primer ministro chino Li Keqiang a Hanói. En consecuencia, el nacionalismo reciente constituye una prueba de fuego para la voluntad pacifista de China, observada con escepticismo en la región.

 

*Profesor de la U. del Rosario 

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