En la época del bombardeo a Raúl Reyes en territorio ecuatoriano, Raúl Vallejo concurría cotidianamente a su despacho en el Ministerio de Educación ecuatoriano. El día, el 1 de marzo de 2008, seguramente se encontraba escribiendo alguna historia, escuchando algún canto gregoriano o recordando aquella cena de langosta en La Habana, en la que Gabriel García Márquez decía que no le gustaba conceder “entrevistas exclusivas”, cuando él buscaba una.
Cuando se enteró de la noticia —dice— era como si hubieran entrado en su casa de manera intempestiva y con violencia, por lo que en su calidad de ecuatoriano, de anfitrión a la fuerza, sólo pudo sentir rechazo y respaldar al presidente Rafael Correa en sus determinaciones, como el resto del gabinete. Dos días después del bombardeo, la silla que hoy ocupa quedó vacía y las relaciones diplomáticas rotas.
La comunicación entre los dos gobiernos se redujo al mínimo posible y así se mantuvo hasta noviembre de 2009, cuando los cancilleres de ambos países se reunieron para nombrar cada uno a un encargado de negocios y darle vía libre al comercio. Pero la embajada seguía vacía.
Ahora los gobiernos hablan el idioma del restablecimiento pleno de relaciones y después de casi tres años, regresa a Bogotá un representante titular de la diplomacia ecuatoriana. Raúl Vallejo, escritor de 26 libros publicados, entre cuentos, novelas y ensayos; admirador de Gustave Flaubert y su Madame Bovary, de la salsa clásica y del vallenato, asumió esta semana el cargo con prioridades claras en materia de política y comercio.
Además de estrechar los lazos entre ambas naciones, el embajador entrante confesó a El Espectador que se ha trazado dos objetivos que poco tienen que ver con la diplomacia y sus caminos: viajar al Valle del Cauca a visitar la casa de Jorge Isaacs y disfrutar de alguna edición del Festival Vallenato en Valledupar. Asegura que todos los días escribe, aunque sea “notas no verbales.
Después de casi tres años sin la presencia de embajadores tanto en Bogotá como en Quito, ¿no son muchos los temas pendientes?
Afortunadamente hoy día podemos hablar del restablecimiento pleno de las relaciones, pero piense que fue un proceso que comenzó en noviembre de 2009. Ha habido una tarea muy importante en este tiempo que tiene que ver con las medidas de confianza mutua. Por ejemplo, el Ecuador pidió copias espejos de los discos de las computadoras de Reyes y el gobierno del presidente Santos accedió. Obviamente, hoy tenemos temas pendientes que tienen que ver con el asunto que movió la ruptura, pero al tiempo tenemos temas que desarrollar. Voy a poner un ejemplo sencillo aunque de mucha importancia: el Ecuador es el invitado de honor de la Feria del Libro de Bogotá del 4 al 11 de mayo de este año. Para nosotros es muy importante esto, la presencia del Ecuador es fundamental para nosotros en una feria tan importante como es la feria de Bogotá.
¿Cuáles son esos temas que quedan pendientes, relacionados con el problema que originó la ruptura?
Son temas a los que se les llama “sensibles” y tienen que ver con, por ejemplo, una mayor presencia civil del Estado colombiano en la zona de frontera. Nuestra idea es convertir la frontera en una zona de paz y para lograrlo requerimos como países tener una presencia civil mucho más importante. Más escuelas, más hospitales y proyectos conjuntos. Hay un viejo proyecto que es el cuidado de las cuencas hidrográficas que compartimos, otro de generación de energía geotérmica, la ampliación del puente de Rumichaca y la reactivación de la Comisión de Vecindad. Esos temas deben ya a empezar a ejecutarse.
¿En su agenda cuáles serán los frentes en los que trabajará de manera prioritaria?
El Ecuador tiene una balanza comercial desfavorable con Colombia, con un déficit de US$900 millones. La cifra de la balanza comercial está cercana a los US$1.600 millones de importaciones colombianas en el Ecuador y cerca de US$700 millones de exportaciones ecuatorianas a Colombia. Es importante para el desarrollo de los pueblos que las balanzas comerciales sean más o menos equilibradas. Es una tarea que queremos desarrollar con profundidad y la Cancillería ecuatoriana va a abrir una oficina comercial, una consejería encargada de los asuntos comerciales aquí en Bogotá con un personal especializado en Comercio Exterior. De la misma manera, en los asuntos culturales va a venir un consejero encargado de esos temas, justamente para tener un intercambio mucho mejor con Colombia.
¿Por qué cree que el gobierno ecuatoriano escogió una persona de su perfil para ser el primero después de haber restablecido las relaciones?
Bueno, no es una pregunta que debería responder yo. Creo que soy una persona cercana al presidente Rafael Correa, he trabajado con él desde el inicio de su gestión, como ministro de Educación en el año 2007, en 2008, 2009, hasta abril del año pasado. Creo que de esa manera es también un mensaje para el gobierno colombiano en el sentido de expresar que nuestro embajador es una persona de la entera confianza del presidente.
¿Qué pasará con la demanda de Ecuador que cursa en la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) contra Colombia por cuenta del bombardeo a ‘Raúl Reyes’?
Las demandas en las cortes siguen su proceso judicial normal. Son las cortes las que deben pronunciarse frente a eso. Tanto la demanda por las aspersiones en zonas de frontera, que está en La Haya, como la demanda en la CIDH. Son ellos los que deben pronunciarse, son instancias jurídicas.
Usted habla de convertir la frontera en una zona de paz. ¿Qué planes tiene para que la idea se concrete?
Son los gobiernos los que impulsan esas obras desde los distintos ministerios. Es importante que los ministerios de Educación tengan algún tipo de unidades de estudio en los textos escolares que de común acuerdo presenten y sean un estímulo para la paz. También es significativo que los ministerios de Salud trabajen en conjunto en prevención de enfermedades. Ojalá muy pronto tengamos la posibilidad de tener un gabinete binacional como el Ecuador lo hace con el Perú.
¿Cómo y cuándo le ofrecieron ser embajador en Colombia?
Recibí una llamada del asistente del presidente como se acostumbra y el presidente me dijo que si estaba dispuesto a colaborar en esto. Obviamente para mí fue en primer lugar un gran honor que me hayan hecho la propuesta de representar a mi país justamente en estas circunstancias y obviamente lo tomé como una enorme responsabilidad.
¿El cambio de presidente en Colombia influyó para que usted aceptara la embajada?
Creo que más que el hecho de que el gobierno del presidente Juan Manuel Santos haya dado el beneplácito en un tiempo récord dentro de los asuntos diplomáticos, es más bien otro honor y significa que hay una voluntad política de su gobierno para que estas relaciones entre el Ecuador y Colombia sean unas relaciones fraternas como han sido históricamente.
En estos momentos, después del restablecimiento pleno, ¿qué tan sólidas se encuentran las relaciones entre los dos países? ¿Se podría decir que en el mismo punto que antes de la crisis?
Creo que en este momento estamos en un punto en que se retoman las relaciones con unas enormes posibilidades que no existían antes. ¿Qué quiero decir? Que existe un espíritu muy generoso para que éstas se profundicen y se desarrollen de manera más amplia. Tal vez, esta es una oportunidad histórica para nuestros pueblos de poder proyectar una relación mucho más estrecha.
¿Cómo ha visto el escándalo de Wikileaks, cree que una revelación futura podría afectar las relaciones diplomáticas entre los dos países?
El escándalo de Wikileaks hay que tomarlo en su justa dimensión. No hay nada de lo que se haya dicho que no lo hayamos sabido con anterioridad. La posición de un gobierno frente a distintos asuntos internacionales ha sido pública, lo único que hemos visto es que los embajadores cumplen con bastante prolijidad el cometido que les da su gobierno. Por último, hacen observaciones que tienen mucho sentido del humor también. Hay cables que contienen opiniones que no prueban nada, son las percepciones del embajador o algún funcionario consular que dicen: “A mí me parece que el señor tal del gobierno tal tiene esto”. Es una opinión y en ese sentido hay que tomarlo.
Entre la literatura y la política, la favorita es…
La literatura. Es lo que a mí particularmente me define. Yo soy un escritor que estoy de embajador.
El último embajador ecuatoriano
El predecesor de Raúl Vallejo en la embajada ecuatoriana en Colombia es Francisco Suéscum, un representante diplomático que ocupó el cargo entre 2007 y 2008, luego de pasar por las embajadas en Paraguay y Venezuela.
Suéscum regresó a Ecuador tras la ruptura de relaciones diplomáticas con Colombia y repudió la incursión ilegal de las fuerzas armadas colombianas en la región de Angostura, en donde se encontraba el campamento de uno de los líderes de las Farc, alias Raúl Reyes: “La masacre es un hecho bárbaro, un hecho de guerra”.
Por ese entonces, primeros días de marzo de 2008, el embajador de Colombia en Quito, Carlos Holguín, fue expulsado por el gobierno de Rafael Correa y declarado persona no grata.
Hoy en día, el nuevo representante de la diplomacia colombiana en Quito es Fernando Arboleda Ripoll, ex magistrado de la Corte Suprema de Justicia.