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Vivir o morir en Libia

El líder Muamar Gadafi amenaza con armar a sus fieles, que se repliegan en Trípoli, la capital.

25 de febrero de 2011 - 05:33 p. m.
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“Tenemos los planes A, B y C. El plan A es vivir y morir en Libia. El plan B es vivir y morir en Libia… y el plan C es vivir y morir en Libia”. Entre la ironía y el tono amenazante, el hijo del líder libio Muamar Gadafi, Saif al-Islam Gadafi, explicó en una entrevista a la CNN turca su postura frente al creciente control de la oposición en el país y reconoció públicamente la pérdida de influencia del gobierno en Bengasi, Beyda y Derna: “No hay ejército ni policía”, las ciudades cayeron en manos de “terroristas”. No obstante, al cabo de unas horas, Saif al – Islam se mostró dispuesto a negociar con ellos para encontrar una salida. Para entonces, su padre apareció luego en la Plaza Verde de Trípoli, la capital, donde, según los reportes de prensa, Gadafi está concentrando la mayor cantidad de fuerzas para dar la última batalla en contra de la revuelta. El líder instó a la población a aplastar a los enemigos y contempló la posibilidad de abrir los arsenales nacionales para armar a las tribus y luchar: “Prepárense para defender Libia, prepárense para defender el petróleo, prepárense para defender la dignidad”. El poder de Gadafi poco a poco se desmorona. La dimisión más reciente, se suma a la de los ministros de Justicia y del Interior, fue la de Kadhaf al Dam, asesor cercano y primo del líder. Del mismo modo, todo el cuerpo diplomático que representaba a Libia ante la ONU hizo saber por medio de un comunicado conjunto que dejó de responder a las instrucciones del gobierno y pidió ayuda internacional para detener el ataque de las fuerzas de seguridad fieles el régimen contra la población manifestante. “El fin del régimen está cerca. Pido a todos nuestros diplomáticos que no tomen ninguna instrucción de Trípoli y dejen saber a los países donde están que ahora representan al pueblo”, dijo en una rueda de prensa el embajador adjunto de Libia para Naciones Unidas, Ibrahim Dabashi. Las embajadas europeas también fueron noticia. En Francia, los protestantes opositores al régimen se tomaron la sede diplomática de París y en Portugal, el embajador, Ali Ibrahim Emdored, renunció a formar parte del sistema “fascista, tiránico e injusto” de Gadafi y se ubicó del lado de la población. La violenta represión que los opositores están sufriendo en Trípoli, evidenciada por el personal de inteligencia estadounidense en el terreno, de acuerdo con Washington, obligó a endurecer la postura del gobierno de Barack Obama frente a Libia. El portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, informó que como medidas previas a las sanciones unilaterales que su país impondrá a la nación africana, congeló para ella la venta de armas y cortó la “muy limitada” colaboración militar que existía entre los dos países. De otra parte, el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, aseguró que la Alianza Atlántica estará lista para “cualquier eventualidad que se presente en Libia”, unas declaraciones que no dieron por descartada una posible intervención militar extranjera. La ONU también intercedió: el Consejo de Seguridad redactó un borrador en el que se  contempla juzgar a Libia en el Tribunal Panal Internacional por crímenes de lesa humanidad. A la par que las organizaciones de Derechos Humanos sostienen que los muertos desde que comenzaron las revueltas (17 de febrero), hasta hoy ya superan los mil, Saik al-Islam Gadafi aseguró que la cifra real es de 242 muertos. El mundo árabe sigue en llamas Un nuevo ‘viernes de la ira’ tuvo lugar ayer en el mundo árabe mientras los ojos del mundo se enfocaban en la “guerra civil” libia. En Irak, 14 personas murieron durante las protestas para denunciar la incompetencia del gobierno. En El Cairo, 100.000 egipcios se congregaron en la Plaza de la Liberación para exigir un cambio real en el gobierno. Igualmente en Túnez. En Yemen, decenas de miles de personas volvieron a salir para presionar la dimisión del presidente Alí Abdullah Saleh. Finalmente, en Bahréin, más de 100.000 personas marcharon hacia la Plaza de Perla en Manama para pedir el fin de la monarquía.

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