El fundador de Wikileaks, Julian Assange, ofreció una rueda de prensa en Londres, en la que hizo oficial la última revelación de su portal: “The Spyfiles”, 287 archivos sobre empresas que venden herramientas de espionaje, algunas de ellas suministradas a clientes considerados “regímenes opresores”.
Justo un año después de que Wikileaks se ubicara en el centro de la opinión mundial tras publicar alrededor de 250.000 documentos secretos del Departamento de Estado de Estados Unidos y mientras la continuidad del portal está en peligro por falta de recursos, Assange afirmó: “Hay que construir un sistema gratuito para los usuarios con el fin de contrarrestar esas actividades de espionaje (…) Cualquiera que tenga un iPhone, un Blackberry o un correo de gmail está vendido”.
Los documentos puestos a disposición del público corresponden a unas 160 empresas de 25 países que ofrecen productos para el control de la población. Entre ellas se encuentra la española Agnitio, que según la periodista italiana Stefania Maurizi, acompañante de Assange en la rueda de prensa, se dedica a “la manipulación e interceptación de teléfonos móviles”; también la francesa Amesys, acusada de vender al gobierno Muamar Gadafi tecnología para interceptar la internet de los ciudadanos.