El 12 de noviembre del año pasado en una entrevista con la revista Forbes, el fundador del famoso portal de internet Wikileaks, Julian Assange, anunció que la próxima gran filtración que haría sería sobre el sector bancario. En ese entonces aseguró que sería sobre un gran banco norteamericano y que gracias a la publicación de los documentos los lectores tendrían “una visión real y representativa de cómo actúan los bancos en el sector ejecutivo”.
Aunque las palabras de Assange no fueron precisas, sí tenían algo de verdad. Ayer, en una rueda de prensa realizada en el club Frontline de Londres —sitio en el que reside actualmente el ex hacker en libertad condicional a la espera de que se defina si es extraditado o no a Suecia, donde lo espera un juicio por presunta violación—, el ex banquero Rudolf Elmer oficializó la entrega a Wikileaks de dos discos compactos con los datos bancarios de aproximadamente 2.000 personas sospechosas de evadir impuestos.
El motivo que desde hace ocho años llevó al ex jefe de operaciones del banco suizo Julius Baer en las islas Caimán a realizar una guerra frontal contra el sistema bancario, que hoy por hoy lo tiene a punto de ser judicializado en su país por coerción y violación de la ley de secreto bancario, es que considera que como banquero tiene el derecho y la obligación de denunciar lo que es incorrecto.
“Estoy en contra del sistema, sé cómo opera y conozco el día a día de este negocio. Desde ese punto de vista, quería que la sociedad supiera lo que sé que está dañando a nuestra sociedad”, afirmó el ex banquero suizo ayer durante la ceremonia de entrega, en donde también aseguró que la razón por la cual acudió al famoso portal fue que, en su batalla contra los bancos, ha tratado de contactar a las autoridades y a los medios, “pero nada ha pasado. Wikileaks es mi última esperanza”.
La hoja de ruta
Tras la intervención del informante fue el turno de Julian Assange, quien comenzó por exaltar la actitud de Elmer : “Él es un denunciante de buena fe (…). Ha venido luchando en este caso durante cinco años para, de una forma u otra, llamar la atención sobre estos datos. Está claro que tiene algo muy importante que decir sobre esto (…). Tengo el deber de apoyarlo en esto”.
De igual forma, Assange dio a conocer la forma como sus colaboradores trabajarán la información y los plazos en los que será divulgada. Según anunció, los nombres de las personas vinculadas por los documentos serán revelados en un plazo de dos semanas, luego de que un equipo de profesionales estudie el material para proteger a algunas de las fuentes.
Una vez se realice el proceso, el fundador de Wikileaks reveló que, así como lo hizo en el caso de los bancos islandeses, parte de la información será entregada a la Oficina Contra el Fraude del Reino Unido con la intención de que esta organización judicialice a los delincuentes.
A través de un comunicado de prensa, el banco Julius Baer afirmó que el despido de Elmer se debió a su comportamiento inapropiado y que la filtración de documentos es parte de “una campaña de intimidación y vendetta basada en rumores” en contra de la entidad.