En Nigeria alguien ha permanecido especialmente callado durante estos últimos días, luego de que el ciudadano nigeriano Umar Farouk Abdulmutallab partiera en vísperas de Navidad con una bomba entre las piernas, desde la capital de su país, rumbo a Amsterdam y Detroit. Se trata del presidente nigeriano, Umaru Yar’Adua, quien desde hace seis semanas partió de su país rumbo a Arabia Saudí para tratarse allí una aflicción del corazón. Desde entonces, poco o nada se sabe de él y su prolongada ausencia, que no está contemplada dentro de los marcos legales, está comenzando a causar un pequeño caos político en el país.
Además, desde la ausencia del presidente el proceso de paz con el Movimiento por la Emancipación del Delta de Níger, en esta zona petrolera, está paralizado, según reportó la agencia UPI.
Los pocos informes que sus consejeros han hecho llegar a los medios hablan de que el presidente se recupera satisfactoriamente. Pero nada más se dice: ni cuándo regresará ni quién debe tomar las decisiones en su ausencia, que no fue protocolizada y, consecuentemente, no implicó el traspaso de mando a su vicepresidente, Goodluck Jonathan.
Esta semana un grupo de abogados interpuso tres demandas contra el gobierno por considerar que la prolongada e injustificada ausencia de Yar’Adua está llevando al país a una crisis constitucional. “Lo único que pedimos es que el vicepresidente sea jurado públicamente como presidente en ejercicio”, dijo Rotimi Akeredelu, uno de los abogados, perteneciente a la Asociación de Abogados de Nigeria, a la cadena árabe Al Jazeera.
Según la constitución nigeriana, el presidente debe escribirles tanto al Senado como a la Cámara una nota en la que se consigne que es incapaz de gobernar temporalmente. Al salir el 23 de noviembre rumbo a Arabia Saudí, el mandatario no notificó al Parlamento.
“Llamamos al Hospital Especializado de Yeda, donde supuestamente está recluido, y nos dijeron que el presidente no estaba allá. Hablamos con un ministro, que nos dijo que no conocía a ningún miembro del gabinete que hubiera hablado con él en los últimos seis meses. También hablamos con el vicepresidente y sus voceros, y no hubo comentarios”, decía el miércoles en su transmisión diaria la BBC de Londres.