Andrés Manuel López Obrador (Tabasco, 1953) repite como candidato presidencial de la izquierda mexicana al frente del Partido de la Revolución Democrática (PRD). Su derrota en 2006 —que él nunca aceptó—, por sólo el 0,56% de los votos, abrió una de las fracturas políticas más graves en la historia de México. AMLO, como se lo conoce popularmente, ha vuelto con un discurso de reconciliación. Lejos del “mesías tropical”, como lo definió el historiador Enrique Krauze, se presenta como un moderado guía moral.
Tercero en las encuestas, por detrás de Enrique Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), y Josefina Vázquez Mota, del Partido Acción Nacional (PAN), López Obrador está convencido de que el rearme ético es el mejor antídoto contra los problemas de México.
¿En qué ha cambiado usted desde 2006?
Ha sido tremenda la situación de México en los últimos tiempos y todos estamos en una profunda reflexión sobre lo sucedido. He evolucionado; ahora tengo más conocimiento de la realidad porque he recorrido el país. Y dada la gravedad de la situación económica y social, buscamos la unidad, que haya reconciliación para afrontar esta amarga realidad y lograr el renacimiento de México.
¿Es corrupto el presidente Felipe Calderón?
No sólo es corrupto, es deshonesto, que es peor. La corrupción es quedarse con dinero, pero la deshonestidad es quedarse con dinero y además no ser consecuente. Limpiaremos al Gobierno como a las escaleras, de arriba abajo.
Si el candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, es cabeza de los sondeos pese a pertenecer a un partido al que frecuentemente se asocia con la corrupción, no parece que su discurso esté calando…
Peña Nieto, que encarna la corrupción, ha sido introducido por la televisión. La gente no tiene información real de lo que representa, tiene una imagen de telenovela. La televisión quiere imponer al próximo presidente de México.
¿Qué es la “república del amor” a la que ha aludido en sus discursos?
La crisis en México es también una crisis de valores. Un proyecto de transformación como el nuestro necesita una nueva corriente de pensamiento, a partir de que se interiorice la idea de que sólo si somos buenos podemos ser felices.
¿Cómo va a poder cambiar México sólo con la recuperación de valores éticos?
Es importante que se atiendan la honestidad, la tolerancia, el amor al prójimo. Se ha instalado la máxima de que quien no transa (el que no se corrompe), no avanza, o de que tiene que regresar el PRI porque ellos roban pero dejan robar.
Hay quien opina que la idea de un pueblo bueno es falaz.
La respeto pero no la comparto. El pueblo de México es bueno, noble, posee una cultura milenaria. Gracias a eso se retrasó el actual estallido de odio y de resentimiento.
¿No le está planteando a una sociedad cada vez más compleja volver a una edad de oro pasada?
El mensaje está en la idiosincrasia de nuestro pueblo. Lo que pasa es que no tiene su sitio porque los medios de comunicación administran la ignorancia del país. ¿Nos vamos a quedar con los brazos cruzados? No. Para eso es esta cartilla moral, código de ética, constitución moral, como se llame. La izquierda, de manera criticable, le dejó el tema de la familia a la derecha, pero la familia en México es la institución de seguridad social más importante.
¿Aprobaría el matrimonio homosexual?
Le consultaría al pueblo. Para no equivocarme, preguntaré siempre. Tengo una ventaja sobre los otros candidatos: no estoy subordinado a ningún grupo de interés.
Ha prometido devolver a los militares a los cuarteles. ¿En cuánto tiempo?
A partir de seis meses, porque la nueva Policía federal que vamos a formar se ocupará de la seguridad pública. Revisaremos si miembros de la Policía federal actual pueden formar parte, si reúnen requisitos de adiestramiento, capacidad y moralidad.
En su república del amor, ¿cabe Calderón?
Estoy extendiendo mi mano franca a todos. No odio, no soy un hombre de resentimientos. Perdono a todos, lo perdono a él en particular, a todos. No quiero venganza, busco justicia, y el país exige la reconciliación a partir de nuevas reglas: nunca más se debe afincar la prosperidad de unos cuantos en la miseria de la mayoría. Nunca más la corrupción, la impunidad. Nunca más se va a enfrentar la violencia con la violencia, olvidando las causas de la inseguridad.
Si es presidente, ¿investigará las elecciones de 2006?
No, porque ya hay un juicio.
¿El juicio de la historia?
Sí, es el más importante.