En la sala de control de un centro de investigación en Rumania, Antonia Toma activa el rayo láser más potente del mundo, que promete hitos revolucionarios en la medicina o el espacio. El sistema es capaz de alcanzar un pico de 10 petavatios, una unidad de potencia equivalente a mil billones de vatios, en un tiempo ultrabreve, de un femtosegundo, es decir, la milbillonésima parte de un segundo.