Alcatraz tuvo su propio Broadway. Por ese famoso corredor desfilaron los más importantes villanos recluidos en la que, en su momento, fue la más segura cárcel en los Estados Unidos. Por la calle de Manhattan se paseaban las estrellas de Hollywood para ser vistas, observadas y admiradas por sus seguidores, mientras que en la prisión, el sector así bautizado era el camino directo a la humillación. Antes de dar el primer paso, los presos recién llegados eran despojados totalmente de sus ropas. Algunas versiones insinúan que los mojaban para que se resbalaran y al intentar mantener el equilibrio, los demás tuvieran un pretexto para reír.
La explicación para ese ritual era crear una atmósfera de inseguridad para aquellos que creyeran que en Alcatraz tenían alguna posibilidad de seguir campantes con su delitos. Incluso los más malos lloraban en ese momento de plena exposición. Para los menos malos sólo existía la esperanza de enfrentar el momento y desquitarse con el próximo remitido.
Sin embargo, la jornada didáctica en Broadway no era necesaria, porque el peso de estar marginado, con una limitadísima conexión con el exterior y sin la menor motivación para planear un escape, podía ser suficiente. Alcatraz tenía todo para ser una cárcel segura, porque desde los análisis preliminares de 1775 se contemplaba como un lugar estratégico militarmente por el control acuático y la visibilidad terrestre.
La primera persona que tuvo posesión sobre estos predios, que antes eran conocidos como La Isla de los Alcatraces, fue Julian Workman y el gobierno de California le puso como condición, para otorgarle las matrículas de propiedad, la construcción de un faro de dimensiones extremas para que nadie entrara o saliera de la bahía sin ser detectado.
El faro, única edificación de la isla a finales del siglo XVIII, fue fuente de discordia en los tiempos de la guerra entre Estados Unidos y México, y también durante la época de mayor explotación del oro. Al firmarse el cese al fuego en 1848, la inteligencia militar norteamericana comenzó a trabajar con dedicación en el fortalecimiento de una guarnición estratégica con todo el poderío. Su acondicionamiento duró varios años, hasta 1868, cuando arribó el primer cuerpo de soldados. Se instalaron cañones y se escogieron los materiales más apropiados para levantar una construcción en una zona agreste por naturaleza. Los estudios no fueron lo suficientemente efectivos, porque a las pocas décadas la humedad ya había deteriorado la infraestructura y los artefactos instalados ya eran obsoletos.
La inversión no se podía perder y el Departamento de Justicia de Estados Unidos diseñó varias jugadas para quedarse con el control de Alcatraz. Lo logró y en 1934 la isla pasó a ser una cárcel manejada por la Agencia Federal de Prisiones. En ese momento comienza la época de mayor fama para este resguardo ecológico, que durante 29 años se encargó de llenar a sus reclusos de miedos, traumas y conflictos.
Uno de sus primeros ‘moradores’ y tal vez el de mayor importancia fue Al Capone, uno de los más famosos gánsters estadounidenses de los años 20 y 30, a quien también llamaban Caracortada. Él llegó a Alcatraz en 1934, después de dos años de reclusión en la prisión de Atlanta, en donde fue el rey de todos los pabellones y desde donde, por supuesto, continuó fortificando su organización delictiva. Su presentación ante los demás presos fue en el corredor de Broadway y al comienzo se burlaron de él, pero con su fuerza y su maña, pues era un peleador callejero consagrado, se ganó el respeto de sus compañeros.
Otro de los inolvidables reos de la prisión fue Robert Franklin Stroud, más conocido por el sobrenombre de El pajarero de Alcatraz. Stroud se ganó la vida con actividades delictivas como proxeneta y resolvía sus problemas por medio de la fuerza. Su afición por las aves fue desarrollada en todas partes, menos en la bahía de San Francisco. Una riña barrial con muerto a bordo provocó su detención y en sus lugares de reclusión le permitieron seguir con su labor ecológica, hasta que llegó a Alcatraz.
Las presiones a las que sometían a los presos eran tan grandes que muchos vieron comprometida su salud mental. A partir de 1946 se empezaron a diseñar planes de fuga, muchos de ellos absurdos. Algunos reclusos se lanzaban al agua para nadar hasta el lugar más cercano, pero la hipotermia terminaba con sus sueños de libertad.
Quienes sí lograron escapar del encierro fueron Frank Morris, John Anglin y Clarence Anglin. Estos tres personajes cuidaron cada detalle. Los ruidos de las perforaciones los disimulaban con la música, arte que les era permitido sólo una hora al día. Sus acciones fueron tan cronométricas que inspiraron la cinta Escape de Alcatraz, de 1979, dirigida por Don Siegel y protagonizada por Clint Eastwood.
Los altos costos de funcionamiento (se calcula que el 10% más que cualquier otra prisión estatal) y la prueba evidente de que no era una construcción de alta seguridad, hicieron que Alcatraz dejara de funcionar como sitio de reclusión el 21 de marzo de 1963 y todos los presos fueron trasladados a la cárcel de Marion, en Illinois.
A pesar de que el lugar es parque nacional declarado como hito estadounidense desde 1972 y que está en la disposición de recibir las visitas de turistas, sigue inspirando documentales, películas (La fuga de Alcatraz y La roca), textos de análisis y de ficción, así como series para televisión como la que el Canal Warner estrenará el próximo lunes.
Es difícil establecer qué tanto es ilusión y qué de todo lo que se ha dicho sobre Alcatraz es cierto, pero lo que es claro es que este lugar dejó escapar a tres malos y permitió la fuga de cientos de historias.
Sobre la serie ‘Alcatraz’, de Warner Channel
‘Alcatraz’ es una serie producida y dirigida por J.J. Abrams, el mismo que ha tenido éxitos tan destacados como ‘Person of Interest’, ‘Lost’ y ‘Alias’. El elenco está compuesto por Sam Neill, Sarah Jones, Jorge García, Robert Forster, Jason Butler Harner y Samuel Patrick Chu, entre muchas otras estrellas de la filmografía estadounidense. Es la historia de la detective Rebecca Madsen, a quien le asignan un complejo caso y encuentra en sus investigaciones que el principal sospechoso es un criminal recluido en la isla prisión.Estreno 23 de enero 10:00 p.m.