Videos y audios caseros realizados por las víctimas del terremoto de Chile, mientras este fenómeno destruía gran parte del país, son los utilizados por History Channel en el documental ‘3:34 am, el terremoto en tiempo real’.
Éste sirve para conmemorar el primer aniversario de la catástrofe que vivió ese país latino el 27 de febrero del año pasado, cuando millones de personas despertaron a la madrugada con un violento movimiento de la tierra, un terremoto de 8.8 grados en la escala de Richter que a lo largo de 600 kilómetros dejó cientos de muertos y heridos bajo los escombros.
«Las cámaras hogareñas se han convertido en una nueva forma de atesorar la historia y en este especial, inspirado en el galardonado especial ‘102 Minutos que cambiaron el mundo‘ (sobre el 11-S), History muestra de una manera innovadora a toda Latinoamérica imágenes nunca vistas de uno de los de los cinco sismos más potentes de la historia moderna», explica Cesar Coletti, Director de Marketing del canal.
‘3:34 am, el terremoto en tiempo real‘, que se estrena este viernes a las 8 de la noche (con repetición el domingo 27 a las 8 de la noche), es un programa que narrado en primera persona muestra videos y audios captados por los testigos del desastre.
«Más que un testimonio del terremoto, es un documental que exhibe cómo el pueblo chileno vivió los minutos del movimiento, las tareas de rescate y el tsunami, sin recreaciones, reinterpretaciones o locuciones«, asegura Jorge Sucksdorf, productor ejecutivo del programa.
‘3:34 am, el terremoto en tiempo real‘ cuenta con más de 100 fuentes de testigos diferentes que captaron los acontecimientos de esa trágica madrugada a través de las cámaras hogareñas y celulares.
Estas impactantes imágenes muestran sin censura las dramáticas vivencias de personas que fueron sorprendidas por el terremoto mientras participaban de reuniones familiares, encuentros con amigos y fiestas; es el registro de crudas imágenes y llamados desesperados de auxilio de quienes veían caer sus hogares y derrumbarse el techo sobre sus cabezas. Minutos más tarde en la costa, el mar se llevaría lo que aún quedaba de pie.