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¡Adiós, 2021!

Sin sombra de dudas, el 2021 será recordado por las variantes del COVID-19, pues la pandemia provocó más muertes que en 2020.

21 de diciembre de 2021 - 12:00 a. m.
Opinión – Miniatura
Foto: El Espectador
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De alguna forma, gran parte de ellas han tenido que cambiar sus hábitos, postergar sus sueños, viajes y empezar a utilizar el tapabocas como un accesorio de moda. Pasamos un buen tiempo corriendo de un virus que, hasta el momento, tiene el mundo en sus manos y que ha desafiado a los más ardorosos científicos de todos los continentes. Lloramos y lamentamos los millones de muertes ajenas, vimos con tristeza la avaricia y el egoísmo de los países desarrollados en la compra y distribución de vacunas mientras la brecha entre los países ricos y pobres se­­ tornaba cada vez más evidente y los refugiados seguían siendo tratados como moneda de cambio.

Sin embargo, confirmamos que somos fuertes y resilientes y que era posible continuar viviendo, aunque el COVID-19 golpeara en algunas ocasiones. En el medio de la pandemia, percibimos que podíamos prescindir de tanta cosa que teníamos, pero que no era importante o que de alguna forma nos hacía sufrir y descubrimos que la libertad es interna. También vimos con tristeza, que los hombres de varias partes del mundo seguían construyendo muros que dividen lo feo y lo bonito, el blanco y el negro, lo nacional y lo extranjero.

Sin embargo, no hay que perder la esperanza en que el mundo aún puede transformarse en un lugar mejor, que en las próximas décadas los hombres estarán dispuestos a salvar el planeta, que la voz de la sueca Greta Thunberg se multiplicará entre los jóvenes de su generación, que habrá más consciencia de que la Amazonía y los pueblos ancestrales necesitan de cada uno de nosotros, así como nosotros de ellos. No hay cómo obviar los informes dramáticos acerca del cambio climático ante un mundo que parece no captar la urgencia y no entender que no existe un Planeta B.

Sin sombra de dudas, el 2021 será recordado por las variantes del COVID-19, pues la pandemia provocó más muertes que en 2020, a pesar de las vacunas; distintas partes del mundo abrieron y cerraron sus fronteras, experimentando cuarentenas cortas y prolongadas, pero al fin, poco a poco las fronteras comenzaron a reabrir.

En julio, Tokio cumplió la promesa de realización de las Olimpiadas en un formato prácticamente cerrado, pero el mundo, de alguna forma, necesitaba sentir el espíritu olímpico para recordar tiempos felices.

En Europa el esperado fin de año coincidió con el recrudecimiento de la pandemia, y la variante ómicron, que apareció en Sudáfrica, parece poner el mundo en vilo.

En otro escenario, el 6 de enero de 2021, fieles seguidores del presidente Trump invadieron el Congreso de Estados Unidos con el fin de impedir que los legisladores confirmaran la victoria del presidente Joe Biden, del partido demócrata, en las elecciones de noviembre de 2020.

El mundo vio la invasión del Capitolio con sentimiento de consternación, pues pareciera ser que el modelo de democracia en el mundo también estaba en crisis. Durante el ataque, algunas personas murieron y el presidente Donald Trump fue retirado de las redes sociales: Twitter, Facebook y YouTube. El presidente Trump fue acusado por lo ocurrido, se inició un proceso de impeachment, pero fue absuelto por el Senado en febrero.

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Los golpes de Estado en varias partes del mundo estuvieron en el orden del día: Mianmar, Chad, Mali, Guinea y Sudán.

En el ya devastado Haití, el 7 de julio, el presidente Jovenel Moise fue asesinado en su casa, supuestamente por mercenarios colombianos y las elecciones fueron aplazadas indefinidamente.

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América Latina vivenció un año electoral, que poco a poco va reconconfigurando el mapa político regional. En julio, Ecuador escogió su nuevo presidente, Guillermo Lasso, de tendencia conservadora, que venció al candidato Andrés Arauz, quién representaba al correísmo.

En Perú, Pedro Castillo, fue proclamado presidente después de un mes de la realización de las elecciones, alejando la posibilidad de que este país fuera dirigido por Keiko Fujimori.

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En Nicaragua, el feudo de los Ortega fue ratificado. A pesar de las protestas de la Comunidad Internacional, Ortega continuará siendo el dueño y Señor.

En Honduras, Xiomara Castro aparece como una esperanza, pues marcó la vuelta de la oposición a los comicios electorales y simultáneamente recordó los golpes de Estado blandos perpetrados en América Latina en la década pasada.

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En Chile, contra viento y marea, Gabriel Boric, tendencia progresista, venció a Kast, un nostálgico de la era Pinochet.

El año también trajo una ola de protestas en Colombia, Ecuador y Cuba. Un verdadero “basta ya” de distintos matices.

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Por su parte, Europa enfrenta nuevos desafíos: después del Brexit, Inglaterra ha tenido escasez de mano de obra, sobre todo en el sector de transportes, lo que ha impactado el área de servicios: supermercados, restaurantes y bombas de gasolina. ¡Quién diría!

Angela Merkel dejó su cargo de canciller de Alemania después de 16 años, evidenciando un vacío de poder no solo en su país, sino en el mundo. El líder de los socialdemócratas, Olaf Scholz, aliado del partido verde y de los liberales, va a reemplazarla antes de la Navidad. Extrañaremos su sensatez, inteligencia y capacidad estratégica.

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En la geopolítica mundial, ocurrieron encuentros y decisiones inesperadas.

En mayo de 2021, los Estados Unidos y la OTAN iniciaron su retiro de Afganistán. Esta salida intempestiva, el retorno de los talibanes sin afrontar ninguna resistencia y los bastidores de esa guerra han demostrado el fracaso no solo de Estados Unidos, sino de la comunidad internacional en esta región del mundo. Detrás de todo esto, se explicita una guerra perdida contra el opio y una tragedia humanitaria.

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Los presidentes Biden y Putin dialogaron sobre la necesidad de establecer un acuerdo que garantice la ciberseguridad de la infraestructura fundamental de las naciones. Se espera que en los próximos meses se definan los parámetros de ese acuerdo.

Por otro lado, China sigue en la mira de Estados Unidos y parece ser un tema que ocupará tanto la agenda demócrata como la republicana. Una nueva alianza militar y un pacto estratégico, denominada Aukus, conformada por Australia, Inglaterra y Estados Unidos, pretende defender los intereses de esos países en la región indo pacífico. Solo resta saber cuál será la respuesta estratégica de Xi Jiping.

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Con certeza 2022, el mundo continuará bajo la supremacía de Estados Unidos, China, Rusia y Unión Europea. Ojalá las corrientes neonazistas y neofascistas que tanto mal han hecho al mundo gradualmente desparezcan del mapa y que surjan líderes a la altura de los desafíos de nuestro tiempo.

A mis lectores, muchas gracias por acompañarme en este atípico 2021. Una feliz Navidad y que el 2022 llegue con más levedad. Esta columna retornará el 18 de enero.

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