El pasado 9 de abril organizamos en la Universidad de La Salle un debate presidencial, al cual fueron invitados todos los candidatos. El tema central era la educación superior y en el público se encontraban más de 12 rectores de universidades privadas convocados en el marco de una reunión de ASCUN (Asociación Colombiana de Universidades) . Más de dos mil jóvenes vieron en vivo la transmisión en nuestros teatros y auditorios dispuestos para tal fin, así como más de 350 mil en la transmisión por canales digitales. Una convocatoria que muestra la importancia del tema, y la acogida que tiene entre los jóvenes estudiantes y las comunidades académicas.
Cuatro campañas se hicieron presentes; a pesar de haber confirmado, Martha Lucía Ramírez no llegó al debate y la campaña de Vargas Lleras nunca respondió los comunicados enviados. Seguimos esperando una respuesta de ellas para los cientos de miles de jóvenes representados en las instituciones participantes.
Finalmente, el debate se realizó entre Clara López (fórmula vicepresidencial de Humberto de la Calle), Ángela Robledo (fórmula de Gustavo Petro), Claudia López (fórmula de Sergio Fajardo) y Jorge Trujillo (candidato presidencial de Todos somos Colombia). ¡Y qué gran debate! En especial, el talante de las tres fórmulas vicepresidenciales le dio la altura requerida al tratarse de un evento académico y no de carácter periodístico. Se tocaron los puntos más álgidos en materia de educación superior: financiación, investigación, control, calidad académica (…) con un tiempo mayor al acostumbrado en estos debates, que, en todo caso, nunca es suficiente. Después de esta larga introducción, son tres las enseñanzas que nos deja este evento:
La primera que nos permite constatar la prioridad que le dan las campañas presidenciales a temas tan fundamentales como la educación, lo cual resuena en la opinión pública y tiene (ojalá) un costo político. En este sentido, los más de 100 mil universitarios representados en las universidades participantes aún esperan una respuesta oficial de las campañas que no asistieron. La mayoría de estos jóvenes, primeros votantes, saben leer muy bien estos desplantes.
La segunda enseñanza tiene que ver con el poder de la organización estudiantil. La Coordinadora Estudiantil de la Universidad de La Salle (CEUS), que agrupa a los distintos colectivos de estudiantes así como aquellos que libremente quieren participar en la organización estudiantil sin ninguna mediación, organizó el debate, hizo preguntas de gran altura, y sobre todo, demostró que puede haber movimiento estudiantil vibrante dentro de las universidades privadas, y sobre todo que existe en la realidad, al menos en la Universidad de La Salle, un diálogo franco y abierto entre los estudiantes movilizados y la institucionalidad.
La tercera enseñanza nos la dieron especialmente las candidatas a la Vicepresidencia. No sólo con contundencia dejaron claro su papel como coequiperas en la pugna presidencial, sino que su talante y forma de argumentar ante las preguntas permitió que el apasionamiento diera lugar a la construcción, al respeto y admiración del adversario e incluso, a la aceptación de consonancias, y las similitudes en las propuestas, lo que da paso a que, sin soberbia, se piensen al menos posibilidades de alianza.
Quiero preguntarle a los candidatos presidenciales si aceptarían, esta vez públicamente, una nueva invitación a la Universidad de La Salle a hablar de educación. Tal vez esta vez no les pongamos falla.
* Universidad de La Salle