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Elefantes blancos

25 de noviembre de 2011 - 06:00 p. m.

A partir del 2012 todas las regiones de Colombia, tal vez con la excepción de la Orinoquia, van a recibir muchas más regalías de las que habían tenido en toda su historia.

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Esto debido a la reforma al régimen de regalías que se acaba de tramitar en este gobierno. Bien invertidas, dichas regalías pueden contribuir de manera significativa a reducir las enormes desigualdades regionales. Esa reducción debe ser una meta prioritaria de las políticas públicas, pues es una de las causas principales por las cuales, según el PNUD, Colombia es el tercer país del mundo con la distribución del ingreso más desigual, después de Angola y Haití.

Tres peligros principales impiden que muchas veces las regalías se materialicen en beneficios para los ciudadanos, sobre todo para los más pobres: la corrupción, los elefantes blancos y la subinversión en sectores de alta rentabilidad social, como la educación. Los peligros de la corrupción en esta materia son muy conocidos y ya hay bastante conciencia sobre algunas de las medidas requeridas para combatirla. Pero se habla mucho menos de los peligros de los elefantes blancos y la subinversión en sectores de alta rentabilidad social y económica.

Por elefantes blancos se entienden aquellos proyectos que absorben gran cantidad de recursos y producen muy pocos beneficios. Infortunadamente, hay razones de economía política que predisponen a los políticos para apoyar los elefantes blancos. La razón más obvia para esta fascinación es que los elefantes blancos son grandes y llamativos y por eso captan la imaginación de los votantes. Nadie seduce a los electores diciendo que se compromete a que habrá un adecuado mantenimiento de las carreteras. No, lo que hay que proponer es un ferrocarril que una a todas las capitales de la región y ojalá que sea con un tren de alta velocidad. Por supuesto, que ello se hace sin ninguna consideración por la relación costo-beneficio. Precisamente, eso fue lo que propusieron ante el Departamento Nacional de Planeación los gobernadores del Caribe que terminan su mandato el próximo 31 de diciembre. Para su primer tramo, Santa Marta-Cartagena, propusieron que se invirtieran, óigase bien, 3’000.000 de millones de pesos. Los expertos en transporte sostienen que no hay ningún escenario en el cual ese ferrocarril podría ser rentable. ¿Qué ganaron los gobernadores con esa propuesta? Por los menos algunos aparecieron como líderes con visión estratégica ante sus potenciales electores. Es decir, un poco de teatro, pero no del griego clásico sino del contemporáneo.

Lo grave es que por estar hablando de elefantes blancos se descuidan proyectos de enorme relevancia, por ejemplo, los de educación. Los proyectos de inversión en esa materia a menudo no resultan atractivos para los políticos, porque sus beneficios más evidentes se cosechan en un horizonte temporal muy largo. Por ejemplo, si ahora mejoramos la atención a la primera infancia sus efectos sobre el rendimiento escolar sólo se podrán observar en unos años.

La Costa Caribe es la región de Colombia con más analfabetas: un total de 733.000 en el 2008. Con 146.000 millones de pesos, es decir, el 4,9% de lo que costaría la fase uno del elefante blanco ferrocarrilero, se podría acabar para siempre con el analfabetismo en la Costa Caribe. Sólo falta la voluntad política.

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