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Ingresos Medios

20 de agosto de 2014 - 11:10 p. m.

Hace ya unos 10 años, el ex Presidente de Gobierno de España, Felipe González, estuvo en Cali en un seminario al cual tuve el privilegio de asistir y por ende de escuchar sus puntos de vista.

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Entre las muchas cosas interesantes que dijo, se me grabó quizás la mas mundana. Dijo que durante los años en los que encabezó el Gobierno, el PIB per capita se elevó notablemente en su país. Y tiene toda la razón en sacar pecho. A comienzos de los años 80 del siglo pasado, cuando asume el cargo, el PIB per capita, medido en dólares constantes de 2005, rondaba los $14,500. A finales de los años 90, cuando sale, la cifra había llegado a US$21,000. Este 45% de incremento supera con creces lo observado en Europa como un todo durante el mismo período y le lleva años luz a lo observado en España entre 1996 y nuestros días.

El análisis me quedó grabado por varias razones. Ante todo, porque me encanta cuando un político utiliza cifras concretas para ilustrar con claridad un punto inmensamente complejo. Para enseñar, mejor dicho. Por supuesto que la historia del tránsito de España hacia la democracia, en la cual el período 1982-96 es trascendental, tiene muchas mas aristas y González mucho más para contar.  Pero lo cierto es que un país de US$14 mil es completamente distinto a un  país de US$21 mil. Segundo, porque si bien es cierto que el PIB per capita no es, ni mucho menos, una medida perfecta de desarrollo económico ni de bienestar ciudadano, por ahora resulta muy difícil de batir en la cancha de los indicadores que se atreven a intentarlo. Basta recordar su estrecha correlación con variables que son de la esencia del progreso, como el aumento de la esperanza de vida al nacer, la disminución de mortalidad infantil o el incremento de los logros educativos.

Medidos con el mismo rasero que usó Gonzalez aquel lejano día en Cali, es decir, en dólares de 2005, Colombia anda por los lados de US$4,5 mil, todo un abismo respecto de cualquiera de las dos Españas. Si nuestro PIB per capita sube 3% anual, llegaremos a los US$14 mil que tenía España en 1982 por allá a finales del año 2052 y a los US$21 mil con que González se despidió, a mediados del 2066. Claramente, el status quo no es un escenario particularmente halagüeño ni esperanzador para los colombianos jóvenes.

Por fortuna, lo que si resulta cierto es que, desde  que Japón inició su impresionante proceso de crecimiento económico a partir de la década de 1950, el mundo estrenó el concepto de “milagro económico” y hay diversos ejemplos de carne y hueso que bien vale la pena estudiar. Para poner un ejemplo, si Colombia lograra crecer al mismo ritmo que creció China entre 1980 y 2010, llegaría a los US$14,000 en 2028 en lugar de 2052 y a US$21,000 en 2033 y no en 2066.

No cabe duda que todos los países que experimentaron milagros económicos en los últimos 50 años pasaron por una apertura decidida al mercado internacional de bienes, servicios, capitales, tecnologías e ideas y de un apalancamiento de su política económica y social sobre estas bases.

Como todo en la vida, sin embargo, contra la posibilidad real y demostrada de poder empezar a crecer en serio aparecen diversos obstáculos enormes, la mayoría de los cuales nacen de una especie de miopía, de tomar decisiones que anteponen la inmediatez a la visión y el flujo de caja a la riqueza. El proteccionismo, para empezar, ha sido el enemigo mas formidable del crecimiento desde que el crecimiento se inventó, y ahí sigue, ampliando sus tentáculos del comercio internacional, a la inversión, a la política social y mucho mas allá.

Una ya amplia literatura económica ligada a la llamada trampa del ingreso medio, es decir los obstáculos especiales que deben enfrentar países como China en su tránsito hacia la prosperidad, permite deducir que la tarea formidable que es iniciar un proceso de crecimiento acelerado podría ser algo relativamente fácil en comparación con los retos que implica seguir creciendo en un país que, en el área de protección social, ya ha adoptado instituciones y políticas de país avanzado.

Pueda ser que esta pareja de problemas cruciales para las siguientes generaciones, los asociados con el nacimiento de un proceso de crecimiento acelerado en Colombia y los asociados con poder defenderlo ocuparan un espacio importante en la agenda del congreso y del gobierno que estamos estrenando.    

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