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El paro del siglo

13 de noviembre de 2019 - 12:07 p. m.

El próximo jueves 21 de noviembre, colombianos de muchos y diversos sectores de la sociedad suspenderemos nuestras labores y nos movilizaremos en rotunda protesta contra el pésimo y peligroso gobierno del presidente Iván Duque.

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Inicialmente citaron al paro agremiaciones sindicales y pensionados, en protesta por lo que llamaron «El paquetazo” que presentó el Gobierno para aprobación en el Congreso, que incluye las reformas tributaria, laboral y pensional, concebidas desde los paradigmas del neoliberalismo económico, con medidas más ventajosas para los ricos empresarios, supuestamente para captar la inversión y estimular el empleo. Se proponen aumentar la edad para la pensión, pagar el 75 % del salario mínimo a los empleados menores de 25 años, entre otras medidas desentendidas de la escandalosa desigualdad social en Colombia.

Hasta ahí sería una típica y legítima movilización de trabajadores que se saben afectados por medidas injustas, pero en realidad las protestas tienen eco en muchos otros indignados o afectados por la gobernabilidad malsana de un presidente pelele, manipulado por su mentor, el paranoico expresidente Álvaro Uribe, líder del Centro Democrático, partido político cuya cúpula es una secta ominosa, capaz hasta de ilícitos con tal de imponer sus obsesiones, y, dado que Iván Duque nada tiene de estadista, ni de gerente, ni de líder, es un mandatario mediocre, prestado a la obediencia. No ha sabido disimular los tenebrosos intereses que representa y sus erráticas acciones motivan resentimientos a diestra y siniestra de la patria que, en consecuencia, participará en el Paro Nacional.

Organizaciones Indígenas que, sin amparo del Estado, son victimas de hechos violentos en sus comunidades por parte de usurpadores de tierra y mafias narcotraficantes. Agremiaciones campesinas que, a lo largo y ancho del territorio patrio, padecen dificultades de toda índole, perjudicados por la importación de alimentos del consumo básico, decepcionados por el incumplimiento en la restitución y redistribución de tierras, afectados por las aspersiones con glifosato, amenazados por los fabricantes de cocaína toda vez que intentan abandonar el cultivo de coca.

Participarán de la pertinente movilización estudiantes y docentes, en contra del artículo 44 incluido en el presupuesto general de la Nación, por el cual las universidades públicas costearán los pagos de sentencias judiciales y también por la propuesta de la ANIF, de reducir, como ya he dicho, el salario mínimo a menores de 25 años. También saldrá a protestar la comunidad LGBTIQ, que acusa la homofobia manifiesta por el partido de Gobierno; además de sindicalistas, trabajadores del comercio formal e informal.

Se suman los que rechazan las políticas de seguridad que adelantó el ministro Guillermo Botero, de las cuales en New York Times se denunció el retorno de los “falsos positivos”, peor con el bombardeo en Caquetá en el que murieron varios niños reclutados por guerrillas disidencias de las desmovilizadas Farc. Entre los partidos políticos comprometidos con el paro saldrán a las calles la Lista de la Decencia, Colombia Humana, Unión Patriótica, el Polo Democrático, el partido Alianza Verde y algunos oportunistas del Partido Liberal.

Se dará en todo el país una manifestación apoteósica de la población. Más no olvidemos que las resientes manifestaciones en chile, donde un millar de ciudadanos víctimas del capitalismo salvaje que impusieron los gobiernos derechistas obligaron al presidente Sebastián Piñera y a sus ministros a pedirles perdón y a desistir de las indolentes medidas neoliberales; no olvidemos la derrota del presidente Macri en Argentina, también por practicar la economía de la inequidad. Igualmente significativas fueron las manifestaciones jubilosas de los jóvenes en Sao Paulo, celebrando la liberación de Lula da Silva, esperanzados en que el líder contrarreste las arbitrariedades del ultraderechista Bolsonaro. Todo indica que el pueblo latinoaméricano abrió los ojos ante las artimañas económicas de las derechas en el mundo y esta nueva conciencia se verá revelada en el paro que cumpliremos los colombianos el 21 de noviembre. Los contenidos de este paro trascienden las quejas contra el mal Gobierno, llevan latente el rechazo y las denuncias de abusos de poder e injusticias en las medidas económicas con las que comulgan los gobiernos de derecha en todo el mundo.

Ya el uribismo, el partido de Gobierno, presiente el potente e histórico significado de las movilizaciones del 21, por lo que los periodistas a su servicio intentan apaciguar los ánimos con tentaciones frívolas de siempre, por supuesto que infiltrarán las marchas con vándalos contratados para desprestigiar la honestidad y el pacifismo de las protestas, pero no podrán desvirtuar la masiva manifestación de una ciudadanía que por consciente oficiará el 21 de noviembre el Paro del Siglo.

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