Cada cierto tiempo los habitantes de calle se ponen de moda ya sea porque la administración los desalojó de alguna zona, o porque se hicieron tan notorios que ameritan ser noticia. Esta vez la subdirección para la adultez de la Secretaría de integración social realizará en la sede de la alcaldía mayor y durante la primera semana de octubre, el primer foro iberoamericano sobre el fenómeno de la habitabilidad en calle, en el cual, según dice en los carteles, se expondrán las experiencia y criterios de atención de diversas ciudades y en uno de los días está programada una visita guiada por los centros de los programas de la SDIS y de IDIPRON.
Todo avisa pues que Bogotá será modelo de atención y el gobierno del alcalde Enrique Peñalosa campeón en soluciones al fenómeno.
Ya vimos en los resultados del censo que realizó el DANE que la población de habitantes de calle en Bogotá se redujo con respecto al censo anterior de 11614 a 9538, justo después del operativo en el Bronx, lo que significaría que 2124 ya no están en las calles porque, murieron, lograron de la ciudad, o fueron rehabilitados. Vale decir que la caracterización y el empoderamiento para este censo lo realizó el equipo de facilitadores de la SDIS. Lo cual reproduce los criterios que ha manejado la administración sobre el fenómeno y parcializa el resultado a favor de las acciones cumplidas por la entidad contratante del censo, la CDIS.
En Bogotá y en todas las ciudades de Latinoamérica se toman decisiones sobre los habitantes de calle a la distancia de las instituciones, sin propiciar la participación de los ciudadanos callejeros en las decisiones sobre su destino, funcionarios que se asumen como “gente de bien y normal” los que piensan y toman medidas sobre los otros, los anormales incapaces de tomar decisiones sobre si mismos, es decir legalmente interdictos.
Muchos son los paradigmas inamovibles sobre la atención a este fenómeno social, por ejemplo, el asumir la adicción a sustancias psicoactivas como la principal problemática de los que viven en las calles y por ende orientar el tratamiento del fenómeno fundamentalmente desde lo terapéutico, no obstante los malos resultados, sigue siendo una porfiía.
No existen diseños inclusivos, que impliquen la recomposición familiar de los individuos, el aprovechamiento de sus talentos y su experticia para ofrecerles opciones laborales coherentes con su realidad, No existen programas que involucren e incentiven a la empresa privada para que emplee y/o ofrezca emprendimientos para los H de C funcionales y expertos.
Tampoco hay un reconocimiento de la habitabilidad en calle como una forma de vivir la ciudad, como una comunidad urbana con lenguaje propio, con una cosmovisión, con una historia y unos personajes representativos. Por lo mismo, ninguna alcaldía toma la decisión de incluir en los planes de ordenamiento territorial, la destinación de una zona pública y abierta donde la población habitante de calle pueda realizar su existencia, con baños públicos, servicios médicos, asistencia social, estación de policía, centros de formación, talleres, escampaderos, pero administrado por ellos mismos.
Un foro sobre habitantes de calle donde no haya una participación libre de habitantes de calle no institucionalizados, es un club de aplausos sobre modos y sistemas practicados por las distintas alcaldías. Las conclusiones reproducirán los paradigmas refritos sobre la atención al fenómeno y la creación de pactos y alianzas entre los cuerdos y lúcidos pensadores de una realidad que conocen de oídas.
Es pertinente y urgente que en ese evento se denuncien las muertes, continuas y sin explicación y sin justicia y sin dolientes, de habitantes de calle.
Que se debata el modo en que la policía va a cumplir con los habitantes de calle las medidas decretadas por el presidente Duque sobre la incautación de la dosis mínima y la penalización de la dosis de aprovisionamiento.
Ojalá concurran al foro personas críticas y ajenas a la institucionalidad, para que aporten ideas verdaderamente renovadoras y humanistas sobre la atención a este fenómeno urbano.