Periodistas, con la misma parcialidad de las empresas encuestadoras, vociferan que Gustavo Petro fue uno de los perdedores en las elecciones del pasado 27 de octubre. A todas luces, la afirmación busca el desprestigio del líder y tergiversar el compartimiento sui generis de los votantes en las primeras elecciones regionales después de firmada la paz con las FARC. Ocultan, también, la importante participación de los votantes de la Colombia Humana en el nuevo mapa electoral del país, tanto con candidatos propios, como también respaldando a candidatos con proyectos afines al progresismo, coaliciones, acuerdos programáticos y alianzas.
Por ejemplo, en el Magdalena, buena parte de Colombia Humana – UP, acompañó al victorioso partido Fuerza Ciudadana, con el que su líder Carlos Caicedo logró la gobernación del departamento y su pupila Virna Johnson la alcaldía de Santa Marta. Así mismo, en cuatro departamentos se acompañó candidatos a gobernaciones con programas afines al progresismo.
El alcalde electo en Medellín, Daniel Quintero, no ha reconocido públicamente el acompañamiento del petrismo, se sabe que en las elecciones presidenciales tuvo acercamientos a los progresistas paisas, que hizo público su voto por Gustavo Petro y durante su campaña por la alcaldía, en las redes sociales se vio a varios líderes de CH paisa, declarándole su apoyo.
De Colombia Humana UP, en todo el país se lograron 9 alcaldías, 10 asambleas, 67 concejales y en Bogotá 27 ediles.
Ejemplar la actitud de Jorge Rojas, uno de los fundadores de CH, quien aceptó liderar la lista al Concejo de Bogotá del partido FARC. No alcanzó la curul, pero el valiente acompañamiento a los desmovilizados que asumen el ejercicio democrático, no obstante estigmatizados, demuestra que el movimiento Colombia Humana está verdaderamente comprometido con la construcción de la paz y con la unificación de los sectores políticos alternativos.
Por su parte, el candidato Hollman Morris, ya lo he dicho, más petrista que Petro, sinceramente convencido de que en la administración de la Bogotá Humana se trazó la ruta para que el Distrito Capital encumbre un desarrollo sostenible y equitativo, divulgó en todas las localidades el por qué del metro subterráneo, de la educación superior gratuita, de la protección de la Reserva Van der Hammen. Los 440.591 que votamos por él, somos, sin duda, los fieles a Colombia Humana, pero otros muchos, por razones coyunturales, justificadas tal vez por el empate técnico que mostraban las encuestas, entre Claudia López y Carlos Fernando Galán, migraron hacia el voto verde. No puede desconocer la actual alcaldesa que con Ángela María Robledo, le llegaron buenos votos de la Colombia Humana, confiados en que su gobierno sabrá recoger propuestas importantes del programa de Morris.
El 27 de octubre quedó demostrado que Colombia Humana, con el liderazgo de Gustavo Petro, ya es una fuerza política importante en buena parte del territorio nacional. Quedó demostrado también que no es un partido integrado por áulicos de Petro, en cambio si, que ya hay nuevos líderes en las regiones, creativos y propositivos.
NOTA NECESARIA: Aunque en ninguna de las campañas se habló de la errática política antidrogas, por la cobardía de lo políticamente incorrecto, las matanzas de indígenas y campesinos en el norte del Cauca, son la horrenda y patética prueba de la tragedia a que nos somete el gobierno norteamericano con su fallida guerra contra el narcotráfico.
Los colombianos debemos exigirle a la ONU a los países consumidores, que nos acompañen, que nos ayuden a superar esta tragedia. La legalización es nuestro S.O.S. las políticas prohibicionistas están desangrando a Colombia.