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El poder de la imaginación

01 de diciembre de 2015 - 09:33 p. m.

La imaginación tiene la capacidad de transformar. La imaginación colectiva tiene el poder de cambiar una ciudad, un país entero.

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Para lograrlo, hay que aceptar el riesgo de dar un paso hacia lo desconocido.

También quienes están animados por una ideología nihilista, como los terroristas entregados a los objetivos de Isis, tienen imaginación. Es una imaginación sin fantasía y destructiva. Ellos también imaginan una sociedad global, la cual quieren lograr a través del odio y de la violencia.

Tanta imaginación negativa hay que contrastarla con una imaginación capaz de trascender la realidad y de transformarla. Una imaginación capaz de convertir la política de un mero ejercicio del poder a un ejercicio del poder para construir el bien común.

Lo mismo pasó en Suráfrica, cuando en la celda de una prisión donde estaba recluido, Nelson Mandela imaginó su país libre del apartheid. Martin Luther King imaginó a los Estados Unidos libres de la discriminación racial. En esta época, ¿quién imaginaba tener en la Casa Blanca a un presidente negro? Gandhi imaginó a la India libre del dominio colonial. Vaclav Havel y Lech Walesa se imaginaron un Este Europeo libre del impero soviético. ¿Cuál es la imaginación colectiva que hoy comparten los colombianos?

El antropólogo Arjun Appadurai escribe que los fenómenos migratorios y los medios electrónicos facilitan hoy la movilización de una imaginación colectiva que genera una comunidad de sentimientos, entendida como un grupo de personas que empiezan a imaginar y a sentir cosas juntas. Esta comunidad de sentimientos, esta afinidad pura, convierte a la imaginación en una acción colectiva.

Transitar de la imaginación a la acción requiere gran coraje porque exige asumir el riesgo de un paso hacia lo desconocido. Eso bien lo saben quienes tuvieron que padecer la violencia y el conflicto. “En nuestro contexto, violencia, miedo y división son lo conocido”, confesó un día el investigador norirlandés John Brewer. “¡La paz es el misterio! La gente está asustada frente a la paz… La paz te pide mucho. La paz te pide compartir memorias. Te pide compartir espacio, territorio, lugares concretos. Te pide compartir un futuro. Y todo eso te es requerido en la presencia de tu enemigo. La paz es un misterio. Es entrar en lo desconocido”.

Son palabras honestas, las de John Brewer, y de las cuales he escuchado un eco en muchas de las conversaciones que tuve en Colombia, donde uno observa las esperanzas y las ansias hacia un futuro aún desconocido e incierto. Pero esta parece ser la hora de la paz en Colombia. Su oportunidad dependerá, no tanto del éxito del proceso de paz, sino más bien de la capacidad que los colombianos tengan para construir una imaginación compartida, de sentirse parte de una comunidad de sentimientos, que los mueva a una acción colectiva hacia la paz buscada, deseada e imaginada.

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