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Lo mágico de la selección de Colombia

01 de julio de 2014 - 11:21 p. m.

El deporte tiene el poder para cambiar al mundo. Tiene el poder para inspirar. Tiene el poder para unir a la gente de la manera en que pocas cosas lo hacen. El deporte puede crear esperanza donde antes sólo había desesperación. Es más poderoso que el gobierno en cuanto a romper barreras.

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La frase no es mía, sino del líder sudafricano Nelson Mandela, quien la pronunció cuando entregó un premio a la trayectoria al futbolista Pelé. Recordé a Mandela mientras, pegado a la televisión, gozaba de la excitante actuación de la selección de Colombia. Además, gozo de las manifestaciones de alegría, de unidad y de sano orgullo nacional que los colombianos están manifestando en las calles después de cada espectacular victoria de su selección. Esa euforia es una imagen desconocida en muchas formas.

Gracias a la selección, Colombia parece vivir en este momento un cuento de hadas, casi sorprendida de sí misma por esa capacidad que tiene de estar unida en la diversidad. Es como si en ese espíritu de equipo que están mostrando los jugadores de la selección, los colombianos en su totalidad ven reflejada la esencia auténtica del país; Colombia está experimentando a nivel emocional el poder de unidad que tiene dentro de sí. Quizá, hasta se está despertando en Colombia la conciencia de que la unidad, y no la violencia y el sectarismo, es la “gracia original” de su esencia; que no es algo que hay que producir, sino que es un estado preexistente, al cual el país puede acceder, sólo si de verdad lo quiere y lo elige.

La selección también nos está indicando cuál es el secreto de su éxito, que no radica solamente en las grandes individualidades de sus jugadores, sino, sobre todo, en el espíritu de equipo que se percibe y en el cariño y la estima que los jugadores tienen entre sí. Es lo que destacó con sabiduría el profesor José Pékerman en una entrevista: “Puedes elegir correr solo, o trabajar en equipo y llegar lejos. ¿Qué decidís? Antes de empezar a competir, le tienes que ganar al ego más grande de todos, que es el tuyo. Tienes que entender que no sólo está bien como vos lo hacés, sino que hay otros caminos; que para ser escuchado tienes que haber oído. Porque cuando se trabaja en equipo, hijo, se celebra en equipo”.

Nelson Mandela se convenció del poder político que tiene el deporte durante los largos años que estuvo en la cárcel. Se convenció de que el rugby podía contribuir a transformar al país (y evitar una brutal guerra civil) y a trascender el tribalismo étnico que había humillado a su nación. Por eso Sudáfrica logró la transición de una injusticia épica a una reconciliación épica.

La selección de Colombia está sacando lo mejor de la esencia de los colombianos. En unos partidos claves ha logrado lo que los políticos no logran, y muchas veces no quieren lograr, por permanecer atrapados en un tribalismo político. Ojalá Colombia en su totalidad se ponga a la altura de este momento mágico, para cambiar de una vez por todas el rumbo de su historia, y así seguir gozando, alegres y orgullosos, como lo estamos viendo por estos días.

 

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