LEÍ LA NOVELA DE ORWELL, 1984, POR allá a finales de nuestros gloriosos sesenta. En ese entonces pensé que lo que el trágico escritor contaba era una crítica radical al nazismo.
En cierta manera así era: Hitler instalaba al final de su locura un sistema de televisión oficial con grandes pantallas puestas en plazas públicas, calles concurridas, fábricas y universidades. La propaganda del régimen era sistemática, obsesiva, reiterativa. Y total, difícilmente un ciudadano podía escaparse de estar oyendo las bellezas del Tercer Reich que, claro está, hacían imposible sospechar siquiera la existencia de los campos de exterminio. Quien lo hubiera sugerido podía haber sido linchado por pulidos ciudadanos que leían a Goethe y escuchaban a Mozart, o juzgado y condenado por injuria y calumnia por un juez del Ministerio de la Verdad. Y eso que en ese momento no se usaban aún cámaras ocultas. Años más tarde, cuando leí el bello Homenaje a Cataluña, también de Orwell, donde cuenta su participación militar en el bando republicano de la Guerra Civil Española y la matazón de trotskistas y anarquistas hecha por los comunistas, concluí que el Gulag no era propaganda negra del imperialismo, sino la necesaria consecuencia del dogmatismo totalitario, incluyendo en este al otro.
En Tiempos Modernos, la conmovedora película de Chaplin (1938), el ojo del Gran Hermano, que sigue a Charlot al baño, lugar de intimidad, anuncia un método de control sobre lo que vende el obrero y pertenece al patrón, el trabajo. No puede desperdiciarse un segundo más del necesario para hacer pipí y regresar al puesto en la cadena de producción. Hitachi acaba de sacar al mercado un sistema para intercomunicar toda una empresa, de tal manera que lo que hagan y digan sus empleados queda registrado. Más acá en el filme de Tony Scott, Enemigo público, un abogado que posee la prueba irrefutable de asesinato cometido por un senador es seguido por el ojo tecnológico omnipresente en todas partes. No son ya cámaras ocultas en un motel para descubrir amantes, sino un gran complejo de seguimiento en tiempo real, segundo a segundo, de toda la actividad del personaje. La atmósfera que crea la película es la de una paranoia extrema, como aquella que se respira en Crimen y castigo que lleva a Raskólnikov a confesar su crimen con tal de salvarse del peso de la culpa.
Ahora el ministro del Interior y de Justicia, Fabio Valencia Cossio, ha comprado un sistema de seguridad para seguir a los ciudadanos en las principales ciudades del país, recuadro por recuadro. Dice que es para detectar y espiar delincuentes, pero teniendo el antecedente del festival del chuzo —donde hasta los amigos íntimos del Presidente son chuzados— es difícil creerle. Entre otras cosas porque para el Gobierno, como lo ha demostrado hasta la saciedad, somos delincuentes todos los que no estamos de acuerdo con sus políticas. El caso del que llamó Bloque Intelectual de las Farc no puede ser más elocuente: para el régimen, buscar por escrito una interlocución pública con la guerrilla es prácticamente firmar un sumario oculto. Por tanto, preparémonos para ser seguidos ahora por imágenes filmadas y no sólo por llamadas chuzadas o correos electrónicos. Naturalmente que si el Ministro fuera consecuente, la primera cámara debería instalarla en la celda de su hermano menor, el ex fiscal Guillermo León Valencia Cossio.
Nota: Ridículas las lágrimas de cocodrilo del ministro de Defensa, don Juan Manuel Santos, frente a las víctimas de la masacre de Pueblo Bello, Antioquia, donde fueron asesinados y desaparecidos 43 ciudadanos, acusados por Carlos Castaño de haberse robado 43 de sus reses. Pedirles perdón a los dolientes y a renglón seguido aceptar la extradición de H.H. cuando estaba destapando una olla de grillos es fariseísmo clásico. Con H.H. se irán a sepultar en EE.UU. todas las verdades que rodearon la masacre de El Aro y la del río Naya en el Cauca. ¿Quién sabe qué es lo que sabe el hombre que el Gobierno no quiere que se sepa? Cada vez es más claro el negocio que las extradiciones de ‘paracos’ quieren ocultar.The Big Brother