ESPERANZADA EN QUE EL IMPACTO de la crisis económica internacional sea benigno, Colombia escogió el camino reactivo. Esto equivale a esperar a que ocurran los problemas para aprender de ellos, en lugar de aprender anticipadamente.
Un estudio del Club de Roma sobre aprendizaje, plantea que la problemática moderna consiste en la distancia cada vez mayor entre el incremento de la complejidad y la capacidad del hombre para manejarla. En el afán de progreso, los seres humanos creamos peligros que pueden destruirnos, como la sobrepoblación, el cambio climático o las armas de destrucción masiva. La crisis económica global es consecuencia de esa tendencia actual a desplegar fuerzas vertiginosas, en este caso financieras, sin saber a dónde conducirán, ni cómo manejarlas.
El estudio plantea que para enfrentar la complejidad global, el hombre necesita primero mejorar su capacidad de aprender para actuar, porque el modelo de aprendizaje predominante es ineficaz. El aprendizaje actual debe ser la aproximación al conocimiento y a la vida basado en la iniciativa humana para adquirir nuevas habilidades, nuevas actitudes y nuevos valores para vivir en un mundo de cambio. Pero el concepto tradicional de aprendizaje, basado más en conocimiento que en sabiduría, deja a la sociedad moderna sin preparación para asumir los retos del cambio acelerado, arriesgando con ello la historia de éxitos del ser humano para adaptarse a su ambiente.
Según los autores del estudio, un grupo internacional e interdisciplinario numeroso, existen tres tipos de aprendizaje. El aprendizaje de mantenimiento, necesario para el buen funcionamiento de la sociedad, que consiste en adquirir criterios fijos, métodos y reglas, para atender situaciones recurrentes. El aprendizaje de choque, que interrumpe el de mantenimiento, basado en aprender de la escasez, la emergencia, la adversidad o la catástrofe, que implica esperar a que las crisis, los errores y los fracasos, nos enseñen. Y un tercer tipo, el aprendizaje innovador, basado en dos premisas, la anticipación y la participación.
Anticipación para evitarle a la sociedad el trauma de aprender por choque, que utiliza la creatividad basada en hechos reales, y considera la desidia frente al peligro como una falta moral. Y participación, para encauzar la era actual caracterizada por el fervor por los derechos, tanto de los países, los grupos sociales, como de los individuos. Lo importante del concepto de aprendizaje innovador es la combinación de los dos factores, basada en que la anticipación sin participación es inútil, porque no desencadena la acción social capaz de controlar los cambios y conjurar las amenazas. Y que la participación sin anticipación es contraproducente, porque conduce a la parálisis o a la actitud reaccionaria.
En política, la aplicación del aprendizaje innovador se llama liderazgo, porque mediante la anticipación, el líder no se limita a lucrarse de los yerros y las bendiciones de la historia, sino a construirla. Y a través de la participación, canaliza democráticamente el consenso social que logra generar. Por eso, la creatividad para enfrentar las crecientes dificultades económicas es quizás el mayor reto, y la mayor oportunidad, que tienen los precandidatos presidenciales para ejercer su liderazgo.