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La Gran Coalición por la Paz y la ACUA

19 de febrero de 2018 - 11:55 p. m.

En ella cabemos todos aquellos que no estamos dispuestos a que nos arrebaten el sueño de la paz.

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En esta gran coalición, que un querido amigo/hermano bautizó La Ola Blanca, debemos acoger a todas las personas que están prestas a aportar su grano de arena y de esperanza, para perfeccionar esta paz recién nacida, que aún no tiene nombre ni sabe caminar o valerse por sí misma…

Esta paz frágil e incipiente que nos mira a los ojos y que nos interpela, para que no la dejemos morir antes de ser.

Esta paz de todos los estratos, de todas las etnias, de todos los colores, de todas las regiones.

Esta paz que es un estado de alma desconocido para la gran mayoría de colombianos de varias generaciones.

Este silencio de los fusiles que no sabemos escuchar ni interpretar: le tenemos miedo al poder de las palabras y de las ideas (de los sueños y de los ideales) porque sabemos que es mayor que el poder de las balas.

Hoy, como nunca antes en nuestra historia, ha llegado la hora de la grandeza y de los desap/egos: Humberto de la Calle, Sergio Fajardo, Gustavo Petro, Clara López, Claudia López, Jorge Robledo, Antanas Mockus, entre otros… candidatos al Congreso y a la Presidencia de la República: hoy ninguno de ustedes es más importante que el logro supremo de la paz. Si queremos salvar la semilla que este Gobierno con esfuerzo visionario y titánico logró apenas sembrar, debemos ser audaces y creativos para idear un nuevo modelo/formato de gobierno en el que todos ustedes, líderes incuestionables, participen y aporten desde sus experticias y capacidades enormes: algo así como una Presidencia colegiada*, rotativa, un gobierno de transformación (para no usar el término transición propuesto por la FARC, que tanto nos asusta) que desarme y desactive los odios y también los vicios de la política tradicional. Para esta nueva era de nuestro país, es vital una nueva manera de enfrentar y solucionar nuestros problemas. Ustedes, unidos, con el apoyo de los ciudadanos de La Ola Blanca, pueden transformar este país hacia la sociedad plural, generosa, incluyente y pacífica que soñamos… y que nada tiene que ver con el cacareado y fracasado castrochavismo de nuestros malhadados vecinos.

Y, por supuesto, estamos dispuestos a recibir en La Ola Blanca a los hombres y mujeres pertenecientes a la recién creada ACUA (Asociación Colombiana de Uribistas Arrepentidos): personas de bien que en un momento dado creyeron en el discurso mesiánico, incendiario, vengativo e instigador del odio que el caudillo propagaba —y aún propaga— a diestra y más diestra. Cada día hay más colombianos que se han dado cuenta de que ¡ya basta! de odio y de rencor.

La grandeza visionaria de estos líderes de centro izquierda, humanistas, por la paz unidos, no permitirá que retrocedamos a la barbarie feudal en la que estuvimos sumidos por décadas. Ninguno de ellos se perdonará el haberle cedido terreno a la guerra, por haber sido incapaz de deponer sus ambiciones personales, ante esta oportunidad irrepetible que nos está ofreciendo la Historia.

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Podemos y debemos cambiar la retórica del resentimiento por la poética/política de la esperanza.

Bienvenidos, miembros de la ACUA, a La Ola Blanca.

*Ver el interesante modelo de Suiza: el Consejo Federal funciona por el sistema de «colegialidad», lo que significa que todos sus miembros están «obligados» a defender las opiniones del Consejo Federal, o sea, las decisiones tomadas por la mayoría aunque se encuentre en desacuerdo. El presidente de la Confederación es, simplemente, un primus inter pares o un representante del país, pues éste no tiene más poder que los demás miembros del Consejo. El presidente y su sucesor, el vicepresidente, son elegidos por la Asamblea Federal por un mandato de un año. La tradición pide que los partidos se turnen y que los consejeros más antiguos tengan la prioridad; esto quiere decir que un consejero elegido este año no puede ser presidente hasta que los más antiguos del consejo hayan pasado por lo menos una vez por la Presidencia.

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