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Salto al vacío / salto al pasado…

05 de junio de 2018 - 07:00 a. m.

Esta es la disyuntiva que nos presenta la historia… y que nos plantean los coherentes, los impolutos: más vale malo conocido que bueno por conocer, pareciera ser la consigna. Por supuesto, “el malo conocido” es Uribe y su universo, y el “bueno por conocer” Petro y sus “utópicas y populistas” promesas…

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Desde la distancia (Francia) y la impotencia (el desengaño) he presenciado el desarrollo de los acontecimientos políticos recientes de mi país: la estrepitosa e injusta paliza propinada a mi candidato, Humberto de la Calle, y su desconcertante decisión de sumarse al voto en blanco, el voto de la resignación. De Fajardo no me sorprende, pues esa coherencia fue la que no permitió que se aliara con De la Calle, antes de que César Gaviria entrara en el panorama a enturbiarlo y viciarlo todo. Y la que tampoco le permitió, con humildad y generosidad, sumarse al proyecto político de Petro, para ayudarlo a realizar y consolidar sus propuestas y promesas, para vigilarlo y aconsejarlo, para contribuir en la construcción de una nueva Colombia.

El voto en blanco —respetable y muy potente en otro contexto, en las actuales circunstancias de nuestro país, equivale a un cheque en blanco (carta blanca) para que Iván Duque y todo lo que él significa se atornille, quién sabe por cuánto tiempo, en el poder. De lo contrario no podrá convencerme nadie, por más que quieran hacernos creer que los coherentes serán el contrapeso y los vigías, desde un centro incontaminado y puro.

Es claro que Colombia no está aún preparada para ver a un exguerrillero disputándose –por la vía democrática– el poder. Pareciera ser que los errores y los horrores de la extrema derecha fueran más perdonables y justificables que los de la izquierda. Seguimos estando más dispuestos a volver a ser gobernados por el paramilitarismo que por la izquierda democrática. ¡Qué saludable ha sido para nuestra democracia que la contienda política ya no sea sólo entre los que van a misa de seis y los que van a misa de siete! En estas elecciones hemos visto un abanico de propuestas contrastadas y sólidas. Se impusieron las dos posturas más opuestas y considero que llegó el momento de darle una oportunidad a la izquierda. La derecha ya nos ha demostrado con creces ¡durante décadas! cuáles son su visión y su versión de país. Hemos comprobado que no funciona, ya que ha hecho de nosotros una de las sociedades más desiguales, corruptas y violentas de la Tierra.

Comparto con los lectores este mensaje que hace un par de días envié a Humberto de la Calle:

“Dr. De la Calle:

Necesito entender por qué (según su visión) el voto en blanco no equivale a un voto por Duque.

Sé que muchos perciben el voto por Petro como un salto al vacío: yo estoy convencido de que el no-voto por Petro (voto en blanco) es un salto al pasado.

Usted lo ha dicho muchas veces: el regreso a la caverna.

Gaviria y sus áulicos pelaron el cobre… eso se podía prever.

Pero su anuncio de votar en blanco me tiene muy confundido y triste.

Sus seguidores estamos desorientados… ¡indignados!

Yo votaré por Petro… sin dudarlo”.

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