Amanecer sin 70.000 kilómetros de mar territorial.
Conocer a través del libro Extraditados por error, de José Guarnizo, las historias de varios compatriotas que, a pesar de su inocencia, fueron a parar a cárceles norteamericanas. Observar la impotencia de Ana María González, investigadora payanesa condenada a diez años de prisión por intento de asesinato, en un juicio en el cual no se presentó una prueba reina.
¿Y la Cancillería?
Entre las funciones del Ministerio de Relaciones Exteriores está la de “promover y salvaguardar los intereses del país y de sus nacionales ante los demás estados”. Aquello de “sus nacionales” alude, es de suponer, a la gente.
Según la plataforma de la institución, “se hablará con el gobierno de Nicaragua ya que en primera instancia se debe lograr que los pescadores no tengan problemas con las autoridades nicaragüenses, de esto se encargará la Cancillería en los próximos días”. ¿Cómo están hoy los pescadores artesanales del archipiélago, ciudadanos anónimos afectados directamente por la medida?
En el libro de Guarnizo, las víctimas de la cacería de brujas norteamericana son un vendedor de plátanos, una oficinista y un piloto: “La extradición aparece en el panorama de la legislación colombiana como un simple trámite, más que como un proceso”, afirma una de las fuentes. ¿Dónde queda el postulado de que la Cancillería actuará “como canal diplomático en los procesos de extradición”?
La científica del MD Anderson Center de Houston se convirtió en carne fresca para los tabloides: la prensa norteamericana la ha presentado públicamente como colombiana (¿cómo se le escapó ese detalle al servicio diplomático colombiano?). Aquí es preciso subrayar que el fallo fue emitido en Texas, un estado de talante republicano, reconocido por su espíritu derechista, nacionalista y xenófobo. La bandera de la “estrella solitaria” es implacable con el inmigrante: cualquier adjetivo en ese sentido se queda corto.
No es extraño que el defensor del Pueblo, Jorge Armando Otálora, haya solicitado la revisión de la situación de González: “Acogiéndose al artículo 282 de la Constitución Política, que en su numeral primero establece como funciones de la Defensoría del Pueblo orientar e instruir a los habitantes del territorio nacional y a los colombianos en el exterior en el ejercicio y defensa de sus derechos ante las autoridades competentes (…) y de ser necesario, acompañar el caso”.
La diplomacia suele ser un fortín burocrático —no sólo en Colombia—, pero tanta indolencia es intolerable: ¿por qué la demora en acoger a González? La excusa de “no se presentó a juicio como colombiana” es insuficiente y falaz. (Ver fecha que señala su nacionalidad: http://www.hcdistrictclerk.com/Edocs/Public/Search.aspx?Tab=tabCriminal caso 138954301010).
¿Cuáles son los valores que defiende María Ángela Holguín en su cargo?
Pescadores sin agua. Trabajadores de a pie arrancados de su entorno. Una ciudadana sola en tierra extraña.
Parece que nuestra Cancillería está hecha sólo para cheque. La gente común y corriente es menuda de bolsillo… se pierde por ahí, sin que se note mucho.
*Ana Cristina Restrepo Jiménez