El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

La paz de Manuel

28 de agosto de 2015 - 09:34 p. m.

LA PAZ DE MANUEL NO ES COMO LA de Juan Manuel.

PUBLICIDAD

En un Nissan rojo, destartalado, sin cojines ni vidrios, “solo los meros marcos en la lámina”, empaca un video beam, luces, pendones, carteleras, cámaras y trípodes. Cubre todo con un plástico por si llueve. Felipe, el dueño del carro, “es un verraco —dice Manuel—, no lo deja a uno varado en ninguna trocha de la Serranía de San Lucas”.

A la una de la tarde, cuando el aire de El Bagre levita en un sopor volcánico, el jeep trepa la montaña por caminos arcillosos que con “cualquier sereno se transforman en pantano”.

Después de cruzar La Borrachera y La Bonga, llegan a Villa Hermosa, vereda que quedó desierta luego de incursiones de las Farc (1987) y el Ejército (falsos positivos, 1994). Desde 2011, han ido retornando las 23 familias que la habitaban.

A eso de las 7:00 p.m., desde las montañas y las orillas de las quebradas, marañas recónditas donde nadie tiene un televisor, empieza a llegar el público. Más de 120 campesinos negros, mestizos e indígenas, ocupan las bancas de madera y sillas plásticas del teatro improvisado por la comunidad de Villa Hermosa.

Comienza la película, realizada por los 14 integrantes del “Colectivo de comunicaciones por el derecho a la tierra”.

Antes del “gran estreno” en cada vereda de El Bagre, el Colectivo viaja a la zona, graba testimonios y experiencias valiosas del mismo lugar donde se presentará el cine-foro.

Después de la proyección —en la cual la comunidad se ve a sí misma—, debaten cómo impulsar el desarrollo local de acuerdo con sus bosques, aguas y vocación productiva. El Colectivo enfatiza en el “enriquecimiento de rastrojeras”, zonas que han sufrido el exterminio del bosque nativo o la degradación de la minería o cultivos de uso ilícito.

Manuel Tovar Seña, profesor de la Institución Educativa 20 de Julio (El Bagre), ha sido desplazado por la violencia (“aquí operan guerrillas de las Farc, el Eln y las Bacrim, común y corriente”), cultivador de coca, caucho y cacao, raspachín y barequero. Ahora, comunicador del territorio.

Aunque a partir de 2010 fue evidente el declive del conflicto armado en la Serranía, nadie quería gestionar proyectos por temor a ser señalado como de uno u otro bando. Desde 2011, el Colectivo es una manifestación de irreverencia… los cine-foros se realizan en la noche para reivindicar el derecho a transitar libremente. Este equipo ha permitido concretar proyectos comunitarios y ha conseguido que los campesinos se sientan más seguros de resistir al conflicto que les quita territorio y autonomía.

No ad for you

La paz de Manuel no es acelerada, ni grandilocuente, ni centralista. No busca protagonismo. La suya es paciente, reflexiva, local. Es una construcción colectiva.

La capital colombiana, sus medios de comunicación e instituciones estatales, insisten en que la paz (reconciliación, justicia social, acuerdos políticos… como se quiera denominar) es un proceso que va del centro a la periferia.

El discurso centralista no se cansa de mirarse el ombligo.

Conoce más
Ver todas las noticias