El «doctor Fritanga» encarna el mito de la “raza paisa”: negociante, católico practicante, conservador, padre de familia.
Conquistador habitual de tronos medianos del poder público, habla martillado cuando toca, sobre todo si se trata de una mujer, como la exgerente del Metro, Claudia Restrepo.
El “doctor Fritanga” es “un berraco” (escrito con “b” de burdo, brusco, barato).
Carlos Mario Montoya Serna es el actual director de Planeación Departamental de Antioquia. Ha sido diputado, director del Área Metropolitana, de la Seccional de Salud de Antioquia, del DAPARD, etcétera. Le dicen “doctor Fritanga” porque su familia es propietaria de una cadena de restaurantes de carretera, famosa por sus platos típicos y porque, casualmente, cuenta con una ubicación estratégica en los retornos de algunas carreteras antioqueñas.
El pasado 18 de julio, El Colombiano publicó: “Siendo servidor público, y sin tener las autorizaciones que ordena la ley, Montoya Serna intervino una casa campestre de su propiedad, levantó un centro de eventos y lo abrió al público en noviembre de 2014. Hasta el momento no ha recibido una sola sanción y el 22 de junio de 2016 le pidió al Municipio de Rionegro el reconocimiento de la construcción en que montó su negocio, al que las autoridades le investigan si pagó los impuestos de Industria y Comercio”.
El centro de eventos Los Magnolios se ubica detrás del restaurante de la familia de Montoya, a un par de cuadras de distancia del aeropuerto José María Córdova. El funcionario dice que esa edificación no necesitaba licencia de demolición del inmueble previo (una finca de recreo), ni una nueva licencia de construcción.
Los vecinos han acudido a las autoridades y medios de comunicación, enloquecidos con las fiestas hasta la madrugada, el ruido de la música y la pólvora, las basuras.
El director de Planeación Departamental asegura que los responsables son Planeación de Rionegro, que nunca le informó a tiempo sobre las irregularidades, y su arquitecto, que no hizo seguimiento del trámite de la licencia. “La norma está violada, pero no soy el responsable”, afirma.
El 28 de octubre de 2011, Montoya había escrito en su columna de El Mundo: “Son muchas las razones que me motivan a votar por Aníbal Gaviria para la Alcaldía de Medellín, pero muchísimas más, las que me impiden hacerlo por Luis Pérez, entre otras, porque le tengo mucho miedo a esa máxima que me enseñaron mis padres: “El que miente, roba” (Leer).
¿Entonces por qué hoy hace parte del gabinete de quien consideraba un mentiroso (y por lo tanto, según Montoya, ladrón)? En enero de este año, explicó en La W que había sido víctima de una campaña de desinformación en contra de Luis Pérez.
Fiel al estilo de su padrino de campaña, Juan Manuel Santos, la actual Gobernación de Antioquia conoce bien el efecto de olvido colectivo que tiene el silencio en la política…
Queda dibujada la imagen reiterada y predecible del uso del poder público para el privilegio personal. El prototipo del avispado paisa, “un berraco”.